29 de mayo de 2012

Madrid

Llevábamos un año juntos y para celebrarlo decidimos irnos de viaje. No nos íbamos a ir una semana ni nada de eso, simplemente un fin de semana para pasarlo juntos, así que a principios de la semana fuimos a la agencia de viajes y reservamos una habitación de hotel muy bonita con una cama grande (obvio) una bañera redonda y con unas vistas espectaculares, porque el hotel tenía unas veinticinco plantas y estábamos en la planta veintitrés y encima, estábamos a diez minutos andando de la puerta del sol (Madrid). Encima, tuvimos suerte al sacar los billetes de tren, porque hubo una cancelación de primera clase en el último momento y los billetes nos salieron mucho más baratos, se podría decir que nos costaron casi lo mismo que si los hubiéramos comprado en turista.

Una vez íbamos dirección a Madrid estábamos ansiosos de llegar, bueno en realidad estábamos ansiosos de llegar a la habitación del hotel, porque no era un ir por ir para visitar Madrid y solo echar un polvo por la noche cuando nos recogiéramos no, nada de eso, echaríamos polvos mientras pudiéramos, mientras nos quedara un soplo de aire lo estaríamos haciendo, pero de momento seguíamos en el tren y lo único que se me ocurrió al ver a un tío subirse bien la cremallera del pantalón al salir del servicio fue hacerlo ahí, así que como el que no quería la cosa se lo dije

Oye cariño, ¿Que te parece si vamos al servicio en plan película? – lo dejé caer así con suavidad, para no me volviera a decir que soy una salida o una pervertida –
Venga, llevas los condones en el bolso ¿No? – y luego me dice a mí salida –
Todos no, pero alguno que otro sí – le dije –
Pues dame uno así disimuladamente – me dijo eso mientras se mordía el labio y lo soltaba poco a poco –

Como de disimulada tenía poco directamente cogí el bolso, saqué un condón y se lo di como si le estuviera dando yo que se, las llaves de casa. Segundos después se levantó y se fue al aseo, para prepararse y esperar a que llegara yo, dejé que pasara un minuto y con las mismas fui tras él. Cuando entré cerré la puerta con cuidado ya que el sitio era un tanto estrecho, pero no me dio tiempo a girarme cuando me había cogido de las tetas y me había empezado a morder el cuello, no habían pasado ni 5 minutos cuando ya me había puesto cachonda, pero no iba a dejar que el jugara conmigo y yo con él no, así que me giré y lo apoyé contra la pared que teníamos al lado y empecé a besarle con fuerza mientras le pasaba la mano por todo su pecho y de vez en cuando le mordía el cuello, hasta que se cansó de que fuera yo la que estaba jugando con él; me volvió a poner contra la pared, pero esta vez mirando hacia él. Me cogió el culo para pegarme a él y empezó otra vez a morderme el cuello, noté que quitó una mano y supuse que sería para apoyarla en la puerta y estar más cómodo, pero estaba equivocada, porque esa mano se coló dentro de mi tanga para jugar con mi clítoris. Después de que jugara un poco le dije que se dejara de rodeos y que se pusiera el condón mientras yo me quitaba los pantalones cortos y el tanga que llevaba y eso hizo.

Cuando se volvió hacia mí me levantó en peso y me apoyó con cuidado en el lavabo para empezar a hacérmelo. Al terminar el salió primero para ponerme yo tranquilamente el tanga y los pantalones; no se si es que hicimos mucho ruido o que, pero cuando salí del servicio la gente se me quedó mirando y yo les guiñe un ojo y con ese simple gesto, dejaron de mirarme.

Al llegar a Madrid, fuimos derechos al hotel para dejar las maletas y demás, pero cuando entré en la habitación me entró curiosidad de ver si en realidad la bañera era tan grande como nos dijeron, y así era, era enorme. Lo primero que pensé fue que ahí se podía echar un buen polvo, así que me dispuse a llenarla de agua y ya que estaba un poco de espuma no estaba mal. Cuando se terminó de llenar me quité la ropa y la dejé a un lado, me puse uno de los albornoces que habían y salí en busca de Myke, al verme se quedó un poco parado, porque hacía unos cinco minutos más a monos iba vestida, le dije que había llenado la bañera de agua y todo eso así que fue, se quitó la ropa y se metió en ella. Al poco entré yo, me puse delante de él y me quité el albornoz dejándolo caer en el suelo quedándome yo completamente desnuda ante él; le cambió por completo la cara, ahora tenía cara de pervertido cachondo, solté una pequeña carcajada, pero con las mismas me metí dentro de la bañera colocándome encima de él para poder besarlo, después de besarlo durante un rato y acariciarlo empecé a morderle el cuello y ahí fue cuando noté su pene totalmente erecto por lo que me acerqué a su oido y le dije con un susurro de voz “métemela” y no había pasado un segundo cuando grité de placer porque la había metido completamente dentro de mí, tardé unos segundos en reaccionar de la impresión que me había dado, pero en cuanto reaccioné empecé a moverme hasta que ninguno de los dos pudo más…

Después de terminar el segundo polvo del día estuvimos un rato dentro de la bañera para relajarnos y recuperar fuerzas; cuando las recuperamos nos fuimos a comer por el centro para luego darnos una vuelta hasta la hora de la cena, al terminar de cenar como estábamos algo cansados nos fuimos directamente al hotel. Nada más llegar, me tiré a la cama esperando a que viniera él para descansar un rato, pero parecía que no había tenido suficiente con los otros dos polvos, porque al tumbarse a mi lado me propuso un tercero mientras se ponía a jugar conmigo, pero no a morderme el cuello ni las tetas ni nade de eso, ésta vez fue más directo (se notaba que quería un tercer polvo, pero que tampoco se hiciera muy largo porque quieras que no estábamos algo cansados), ésta vez entró dentro de mí directamente, empezó a jugar con su mano en mi interior, pero no quiso parar hasta que no me escuchó gemir. Fue un tanto cabrón porque mientras se ponía el condón me dijo “me estabas haciendo sufrir eh cabrona, parecía que no ibas a gemir nunca, para empezar a disfrutar de verdad” me quedé sorprendida por su comentario, pero me hizo gracia, porque la verdad es que si me aguanté un poco, pero valió la pena, porque empezó a hacérmelo mejor que nunca, mejor que los polvos de antes, estaríamos cansados, pero estaba siendo el mejor polvo de todos y con diferencia.