Una vez íbamos dirección a Madrid estábamos ansiosos de
llegar, bueno en realidad estábamos ansiosos de llegar a la habitación del
hotel, porque no era un ir por ir para visitar Madrid y solo echar un polvo por
la noche cuando nos recogiéramos no, nada de eso, echaríamos polvos mientras
pudiéramos, mientras nos quedara un soplo de aire lo estaríamos haciendo, pero
de momento seguíamos en el tren y lo único que se me ocurrió al ver a un tío
subirse bien la cremallera del pantalón al salir del servicio fue hacerlo ahí, así que como
el que no quería la cosa se lo dije
Oye cariño, ¿Que te parece si vamos al servicio en plan película?
– lo dejé caer así con suavidad, para no me volviera a decir que soy una salida
o una pervertida –
Venga, llevas los condones en el bolso ¿No? – y luego me
dice a mí salida –
Todos no, pero alguno que otro sí – le dije –
Pues dame uno así disimuladamente – me dijo eso mientras se
mordía el labio y lo soltaba poco a poco –
Como de disimulada tenía poco directamente cogí el bolso,
saqué un condón y se lo di como si le estuviera dando yo que se, las llaves de
casa. Segundos después se levantó y se fue al aseo, para prepararse y esperar a
que llegara yo, dejé que pasara un minuto y con las mismas fui tras él. Cuando
entré cerré la puerta con cuidado ya que el sitio era un tanto estrecho, pero
no me dio tiempo a girarme cuando me había cogido de las tetas y me había
empezado a morder el cuello, no habían pasado ni 5 minutos cuando ya me había
puesto cachonda, pero no iba a dejar que el jugara conmigo y yo con él no, así
que me giré y lo apoyé contra la pared que teníamos al lado y empecé a besarle
con fuerza mientras le pasaba la mano por todo su pecho y de vez en cuando le
mordía el cuello, hasta que se cansó de que fuera yo la que estaba jugando con él;
me volvió a poner contra la pared, pero esta vez mirando hacia él. Me cogió el
culo para pegarme a él y empezó otra vez a morderme el cuello, noté que quitó
una mano y supuse que sería para apoyarla en la puerta y estar más cómodo, pero
estaba equivocada, porque esa mano se coló dentro de mi tanga para jugar con
mi clítoris. Después de que jugara un poco le dije que se dejara de rodeos y
que se pusiera el condón mientras yo me quitaba los pantalones cortos y el
tanga que llevaba y eso hizo.
Cuando se volvió hacia mí me levantó en peso y me apoyó con
cuidado en el lavabo para empezar a hacérmelo. Al terminar el salió primero
para ponerme yo tranquilamente el tanga y los pantalones; no se si es que
hicimos mucho ruido o que, pero cuando salí del servicio la gente se me quedó
mirando y yo les guiñe un ojo y con ese simple gesto, dejaron de mirarme.
Al llegar a Madrid, fuimos derechos al hotel para dejar las
maletas y demás, pero cuando entré en la habitación me entró curiosidad de ver
si en realidad la bañera era tan grande como nos dijeron, y así era, era
enorme. Lo primero que pensé fue que ahí se podía echar un buen polvo, así que
me dispuse a llenarla de agua y ya que estaba un poco de espuma no estaba mal.
Cuando se terminó de llenar me quité la ropa y la dejé a un lado, me puse uno
de los albornoces que habían y salí en busca de Myke, al verme se quedó un poco
parado, porque hacía unos cinco minutos más a monos iba vestida, le dije que
había llenado la bañera de agua y todo eso así que fue, se quitó la ropa y se
metió en ella. Al poco entré yo, me puse delante de él y me quité el albornoz dejándolo
caer en el suelo quedándome yo completamente desnuda ante él; le cambió por
completo la cara, ahora tenía cara de pervertido cachondo, solté una pequeña
carcajada, pero con las mismas me metí dentro de la bañera colocándome encima
de él para poder besarlo, después de besarlo durante un rato y acariciarlo
empecé a morderle el cuello y ahí fue cuando noté su pene totalmente erecto por
lo que me acerqué a su oido y le dije con un susurro de voz “métemela” y no había
pasado un segundo cuando grité de placer porque la había metido completamente
dentro de mí, tardé unos segundos en reaccionar de la impresión que me había
dado, pero en cuanto reaccioné empecé a moverme hasta que ninguno de los dos
pudo más…
Después de terminar el segundo polvo del día estuvimos un
rato dentro de la bañera para relajarnos y recuperar fuerzas; cuando las
recuperamos nos fuimos a comer por el centro para luego darnos una vuelta hasta
la hora de la cena, al terminar de cenar como estábamos algo cansados nos
fuimos directamente al hotel. Nada más llegar, me tiré a la cama esperando a
que viniera él para descansar un rato, pero parecía que no había tenido
suficiente con los otros dos polvos, porque al tumbarse a mi lado me propuso un
tercero mientras se ponía a jugar conmigo, pero no a morderme el cuello ni las
tetas ni nade de eso, ésta vez fue más directo (se notaba que quería un tercer
polvo, pero que tampoco se hiciera muy largo porque quieras que no estábamos
algo cansados), ésta vez entró dentro de mí directamente, empezó a jugar con su
mano en mi interior, pero no quiso parar hasta que no me escuchó gemir. Fue un
tanto cabrón porque mientras se ponía el condón me dijo “me estabas haciendo
sufrir eh cabrona, parecía que no ibas a gemir nunca, para empezar a disfrutar
de verdad” me quedé sorprendida por su comentario, pero me hizo gracia, porque
la verdad es que si me aguanté un poco, pero valió la pena, porque empezó a hacérmelo
mejor que nunca, mejor que los polvos de antes, estaríamos cansados, pero
estaba siendo el mejor polvo de todos y con diferencia.