24 de junio de 2012

Rituales estúpidos

Era la noche del fuego. El ritual de todos los años cuando una chica cumplía los 18 da igual que los halla cumplido ya o no, pero si los cumple ese año no puede evitar ese ritual, en el que se viste con un vestido blanco y una flor en el pelo; va a la playa y se sienta con las demás chicas en una fila de sillas altas con gran respaldo, semejando ser de la realeza. Ella odiaba ese ritual, le parecía una estupidez exponerse en sillas esperando a que lleguen los chicos que cumplen también los 18 y bailar, luchar, pelear para conseguir a la chica que más le guste, lo malo es cuando a dos o más chicos les gusta la misma chica, que ahí es cuando los mayores del pueblo se emocionan porque tienen que ponerle una serie de pruebas a esos chicos para ver cuál de ellos llega primero y consigue a su chica.

Por desgracia este año me tocó ponerme entre esas chicas y fingir una sonrisa de oreja a oreja, ya que mi madre y mi abuela me observaban emocionadas como si estuviera convirtiéndome en una mujer de verdad. Lo malo es que a mi no me gustaba ser como todas las demás, digamos que yo era la excepción, la chica “rara” como decían los mayores, por la música que escuchaba, porque no me gustaba lo que a las demás, por como vestía y porque nunca aceptaba lo que me daban, pero había una cosa que hacía que eso diera igual porque según ellos era la más atractiva, la que mejor cuerpo tenía y al mismo tiempo la más rara. A mí no me hacía ni pizca de gracia sentarme ahí, por mí no habría ido, pero cuando vi la mirada de mi madre y de mi abuela al probarme el vestido, me di cuenta de que no podía faltar.

Ese día la mala suerte estaba de mi lado y les guste a dos chicos, uno era un poco feo y el otro bastante bonico. Después de que les pusieran varias pruebas estúpidas llego el bonico hasta mí e intento darme un beso como “premio” pero disimuladamente lo esquive, y en cuanto pude me largue y me fui en busca del otro chico, ese me había llamado la atención aunque fuera más feo, pero, no se, me miro de una forma que hasta ahora ningún otro chico me había mirado así. En cuanto llegué a él lo cogí de la mano y salí corriendo hasta el callejón más cercano, ahí le bese tanto como quise, el parecía un tanto sorprendido simplemente por el hecho de que él había perdido, pero me daba igual, yo iba a darle su premio y algo más. Tal y como se merecía.

Después de llevar un rato en el callejón besándonos, empezó a morderme el cuello y meterme mano y conforme más lo hacía más cachonda me ponía. En uno de esos momentos sin pensarlo dos veces le solté que tenía ganas de hacerlo.

¿Estás segura? – me preguntó –
Claro que lo estoy, sino, no estaría aquí.

Me dedicó una sonrisa de capullo, pero con las mismas me quitó las bragas y yo las guardé en el bolso que llevaba mientras el se sacaba un condón del bolsillo y se lo ponía. Una vez se lo puso me cogió y me la metió, fue un poco brusco, pero aún así me gusto y siguió metiéndomela hasta que se corrió. Una vez terminó me puse otra vez las bragas.

Ya nos veremos – le dije, mientras le guiñaba un ojo y me giraba para irme –

Le besé  y con las mismas me fui en busca del bonico ya que tenía que seguir fingiendo un rato más.

13 de junio de 2012

Una discoteca

Estaba deseosa de que llegara la noche, era viernes y tenía ganas de fiesta, quería emborracharme y hacerlo.

Eran las nueve de la noche y venía a recogerme a las doce, así que tenía tiempo de sobra para arreglarme; así que cene y me duché tranquilamente. Al salir de la ducha me puse un culot y un sujetador negro de encaje y un vestido negro de lo más ajustado y corto con unos tacones negros de aguja, y para rematar unos labios rojos pasión que dijeran por si solos lo que iba buscando.  

 Una vez vinieron a por mi nos fuimos a la discoteca, pero antes de entrar bebimos un poco (bastante), lo suficiente para ponernos contentos, porque dentro todo estaba muy caro (y lo sigue estando) por lo que solo nos tomábamos la consumición. Cuando entramos me fui al centro de la pista a bailar a darlo todo, no tenía ganas de andarme con rodeos así que me puse a zorrear un rato, mientras como el que no quería la cosa sacaba tetas, hacia miraditas y demás hasta que picara alguno de los tíos que me rodeaban.

Cuando uno de ellos se acercaba para cogerme de la cintura y bailar pegado a mi, deje de moverme y me dirigí a la barra mientras contoneaba el culo para pedirme un cubata y a la vuelta fijarme bien en si este chico merecía la pena o no, pero lo último que me esperaba era que al girarme él estuviera a medio metro de distancia de mí y me dijera

A mí no me puedes dejar así como así, guapa.

Pero, ¿Quién coño se cree que es este tío? Entre que de cuerpo no estaba para tirar muchos cohetes, para acostarme con él, le tendría que poner una bolsa en la cabeza. Así que lo único que hice fue reírle la gracia e irme a bailar otra vez, pero el muy pesado vino detrás e intento bailar conmigo, pero como yo no quería empecé a dar vueltas para perderlo de vista, pero me seguía por lo que me puse a buscar una cara bonita que estuviera sola y en cuanto la encontré me acerqué sin dudarlo lo cogí del cuello y le besé, cuando terminé de besarle vi que el otro tío seguía mirando, así que me acerqué al oído del guapo y le dije

Perdona que te haya besado así de la nada, pero es que ese tío no dejaba de seguirme
No pasa nada – me dijo mientras me volvía a besar –
No tienes porque besarme, ¿Lo sabes, verdad?
Lo se, pero ya que estoy me aprovecho, además, tendrás que recompensarme por esto ¿no crees? – me sonrió como un capullo, pero con las mismas me mordió el cuello –
Y… ¿Cómo quieres que te lo recompense? – le dije mientras me mordía el labio y me acercaba a su cuello para devolverle el mordisco –
Haciéndolo, ¿Te parece bien?
Me parece estupendo, así que ¿Dónde y cuándo?
Aquí y ahora en el servicio

Ya no le contesté, directamente le besé y él me dio media vuelta mientras me cogía de la cintura para dirigirme hacia los servicios, una vez llegamos cerró la puerta con llave, pero aún así me puso contra ella. Empezó a besarme con fuerza y a morderme el cuello, cosa que yo también le hacía a él, cuando me di cuenta de que me había quitado el culot fue porque me dijo que era muy bonito, porque lo hizo con tanto cuidado que ni si quiera me enteré de cuando me lo había bajado para quitármelo hasta que no me dijo eso y lo note en los tobillos, así que como el que no quiso la cosa saqué un pie y luego levanté el otro hacía mí para terminar de quitármelo y guardarlo en el bolso, mientras yo lo guardaba, el se puso el condón y una vez terminamos ambos; me levantó en peso, me apoyó contra el lavabo y  empezó a metérmela hasta el fondo.

Una vez terminamos ya me podía ir contenta a casa, porque había conseguido todo lo que quería, así que busque a mis amigos y les dije de irnos a casa o a otro sitio (si me decían de irnos a otro sitio, buscaría a otro tío para hacerlo de nuevo), dijeron que era temprano y en verdad tenían razón, así que nos fuimos a otra discoteca, pero antes de entrar nos volvimos a beber algún cubata. La única diferencia era, que en esta nada más entrar me fui en busca del más guapo.  

4 de junio de 2012

Un concierto

Después de mucho tiempo tras la maldita entrada del concierto la conseguí, solo quedaba un mes para coger un avión e ir a Londres al concierto de Bullet for my valentine. Lo único malo era que iba a ir sola, porque nadie más de los que yo conocía que les gustara el grupo podían ir, pero me dio exactamente igual. Cuando iba en el avión vi que iba mucha más gente como yo, la mayoría iban en grupos o sino en parejas, pero eran más grupos que otra cosa, pero lo que me llamó la tención fue que había un chico que parecía que iba como yo, solo. Así que me acerqué a él para comprobarlo y así era, iba a ir solo al concierto de Bullet; encima que le gustaba la misma música que a mi, era simpático y atractivo, muy atractivo, era de estos chicos que nada más verlos piensas “vaaaya, a este me lo tiraba yo”.

Una vez el avión aterrizó nos despedimos y nos fuimos cada uno a coger su maleta (quien dice maleta dice una mochila), cuando me giré para pedirle su número y enterarme de que en que hotel se quedaba él, pero no estaba, así que salí fuera y cogí un taxi hacia el hotel Luxe of diamonds que se encontraba a 15 minutos andando de donde se hacia el concierto. Al llegar a mi habitación, deje caer las cosas a un lado y me tiré en la cama, a los cinco minutos o así me incorporé y vi de lejos una bañera bastante grande en el servicio por lo que fui y la llene de agua para darme un baño antes de irme a hacer cola para intentar entrar de las primeras y no la última. Al terminar de darme un baño, vestirme y demás me fui a hacer cola y cuando llegúe ya había le había dado la fila una vuelta y media al edificio, pero aun faltaba muchísima gente por llegar. ¿Estaría él ya allí? Quién sabe…

Después de entrar tuvimos que esperar una hora y media para que empezara el concierto, así que como el que no quiso la cosa me fui colando de la mitad hacia delante y lo conseguí me quede a unos cuantos metros del escenario, pero desde ahí les podría ver la cara. Cuando dejé de avanzar miré a la gente de mi alrededor y me quedé mirando la cara de una persona en concreto.

¡Tú! – dijimos los dos a la vez –

Cuando nos dimos cuenta de que lo habíamos dicho al mismo tiempo empezamos a reírnos mientras nos acercábamos para hablar y no estar solos mientras empezaba el concierto. Estuvimos hablando de todo un poco, hasta de sexo y nos dimos cuenta de que ambos éramos muy liberales con eso y que nos encantaba hacerlo y que llevábamos casi el mismo tiempo sin hacerlo, eso era lo peor, pero bueno, no se le podía hacer nada, hasta que de pronto me cogió y me besó.

Dios, si por mi fuera lo hacía aquí y ahora – me puso la manera en que me besó –
Llevo un condón en la cartera y allí al otro lado de la gente están los aseos, si quieres vamos

Ésta vez en lugar de contestarle o darle un beso me dirigí a los aseos directamente mirando de vez en cuando hacia atrás para ver si me seguía y así era. La verdad es que me molaba y me ponía bastante la idea de hacerlo en el concierto de uno de mis grupos favoritos. Al llegar a la puerta de los aseos lo espere en la puerta para que decidiera en cual hacerlo, cuando llegó hasta mi me cogió de la mano y me metió en el aseo de los tíos sin decir nada, sin ni si quiera parar un segundo de andar. Una vez dentro me metió en uno de los aseos, cerró la puerta y me puso contra ella. No podíamos movernos mucho porque el sitio era estrecho, pero empezó a morderme el cuello y a desabrocharme los pantalones para meter su mano. Cuando ya no podía aguantar más le dije que quería hacerlo ya, que parase de dar vueltas y que se pusiera de una vez el condón. Estuvo metiéndomela un rato hasta que se corrió, cuando nos pusimos otra vez el pantalón salimos del aseo y nos fuimos colando entre la gente hasta llegar más o menos al mismo sitio que antes.


Cuando terminó el concierto empezamos a andar hacia mi hotel, pero no le dije cual era, pero al llegar a el lo último que me esperaba era que me dijera

¿Cómo sabes cuál es mi hotel? – me quedé sorprendida –
No lo se, pero sí se que este también es el mío – ahora se quedó el sorprendido –
¿Qué te parece si subimos a mi habitación? Es la 457 – sonreía como un capullo necesitado –
Vale – le dije mientras entraba dirección al ascensor para ir a la cuarta planta –

Al entrar al ascensor empezó a besarme y a meterme mano hasta llegar a la puerta de su habitación que tuvo que parar para poder abrirla: cuando entramos me tiró encima de la cama y empezó a quitármelo todo para volver a hacerlo. Después de hacerlo una vez en la cama fuimos a darnos un baño para relajarnos, pero acabamos haciéndolo otra vez, pero al terminar no salimos del agua nos quedamos hablando un rato para relajarnos. Al salir del agua no se como lo miré, pero cuando me vine a dar cuenta le estaba mordiendo el cuello mientras nos dirigíamos otra vez a la cama. Empezó a recorrerme el cuerpo con sus manos, no quedó sitio alguno por donde no la hubiera pasado, pero solo se detuvo en mi clítoris para jugar un rato con él, después de jugar un rato empezó a jugar con sus dedos dentro de mí mientras me mordía el cuello hasta que no pude más y le cogí del pelo, lo miré fijamente y le dije que quería hacerlo ya y eso hizo, sacó sus dedos con cuidado de dentro de mí, se puso un condón y me la metió despacio para aumentar la intensidad poco a poco.

Cuando terminamos de hacerlo por tercera vez nos quedamos tirados en la cama para descansar, pero yo no quería pasar mucho más tiempo con él, porque vale, lo hacía muy bien y demás, pero ya esta, no quería tener nada más con él, porque encima, no lo iba a volver a ver una vez llegáramos a España, y era preferible no despertarnos y vernos en la misma cama, así que esperé a que se durmiera para levantarme sin hacer ruido y con cuidado, para ponerme las bragas y la camiseta de Bullet, no quería entretenerme más así que cogí lo demás y me fui silenciosamente.


29 de mayo de 2012

Madrid

Llevábamos un año juntos y para celebrarlo decidimos irnos de viaje. No nos íbamos a ir una semana ni nada de eso, simplemente un fin de semana para pasarlo juntos, así que a principios de la semana fuimos a la agencia de viajes y reservamos una habitación de hotel muy bonita con una cama grande (obvio) una bañera redonda y con unas vistas espectaculares, porque el hotel tenía unas veinticinco plantas y estábamos en la planta veintitrés y encima, estábamos a diez minutos andando de la puerta del sol (Madrid). Encima, tuvimos suerte al sacar los billetes de tren, porque hubo una cancelación de primera clase en el último momento y los billetes nos salieron mucho más baratos, se podría decir que nos costaron casi lo mismo que si los hubiéramos comprado en turista.

Una vez íbamos dirección a Madrid estábamos ansiosos de llegar, bueno en realidad estábamos ansiosos de llegar a la habitación del hotel, porque no era un ir por ir para visitar Madrid y solo echar un polvo por la noche cuando nos recogiéramos no, nada de eso, echaríamos polvos mientras pudiéramos, mientras nos quedara un soplo de aire lo estaríamos haciendo, pero de momento seguíamos en el tren y lo único que se me ocurrió al ver a un tío subirse bien la cremallera del pantalón al salir del servicio fue hacerlo ahí, así que como el que no quería la cosa se lo dije

Oye cariño, ¿Que te parece si vamos al servicio en plan película? – lo dejé caer así con suavidad, para no me volviera a decir que soy una salida o una pervertida –
Venga, llevas los condones en el bolso ¿No? – y luego me dice a mí salida –
Todos no, pero alguno que otro sí – le dije –
Pues dame uno así disimuladamente – me dijo eso mientras se mordía el labio y lo soltaba poco a poco –

Como de disimulada tenía poco directamente cogí el bolso, saqué un condón y se lo di como si le estuviera dando yo que se, las llaves de casa. Segundos después se levantó y se fue al aseo, para prepararse y esperar a que llegara yo, dejé que pasara un minuto y con las mismas fui tras él. Cuando entré cerré la puerta con cuidado ya que el sitio era un tanto estrecho, pero no me dio tiempo a girarme cuando me había cogido de las tetas y me había empezado a morder el cuello, no habían pasado ni 5 minutos cuando ya me había puesto cachonda, pero no iba a dejar que el jugara conmigo y yo con él no, así que me giré y lo apoyé contra la pared que teníamos al lado y empecé a besarle con fuerza mientras le pasaba la mano por todo su pecho y de vez en cuando le mordía el cuello, hasta que se cansó de que fuera yo la que estaba jugando con él; me volvió a poner contra la pared, pero esta vez mirando hacia él. Me cogió el culo para pegarme a él y empezó otra vez a morderme el cuello, noté que quitó una mano y supuse que sería para apoyarla en la puerta y estar más cómodo, pero estaba equivocada, porque esa mano se coló dentro de mi tanga para jugar con mi clítoris. Después de que jugara un poco le dije que se dejara de rodeos y que se pusiera el condón mientras yo me quitaba los pantalones cortos y el tanga que llevaba y eso hizo.

Cuando se volvió hacia mí me levantó en peso y me apoyó con cuidado en el lavabo para empezar a hacérmelo. Al terminar el salió primero para ponerme yo tranquilamente el tanga y los pantalones; no se si es que hicimos mucho ruido o que, pero cuando salí del servicio la gente se me quedó mirando y yo les guiñe un ojo y con ese simple gesto, dejaron de mirarme.

Al llegar a Madrid, fuimos derechos al hotel para dejar las maletas y demás, pero cuando entré en la habitación me entró curiosidad de ver si en realidad la bañera era tan grande como nos dijeron, y así era, era enorme. Lo primero que pensé fue que ahí se podía echar un buen polvo, así que me dispuse a llenarla de agua y ya que estaba un poco de espuma no estaba mal. Cuando se terminó de llenar me quité la ropa y la dejé a un lado, me puse uno de los albornoces que habían y salí en busca de Myke, al verme se quedó un poco parado, porque hacía unos cinco minutos más a monos iba vestida, le dije que había llenado la bañera de agua y todo eso así que fue, se quitó la ropa y se metió en ella. Al poco entré yo, me puse delante de él y me quité el albornoz dejándolo caer en el suelo quedándome yo completamente desnuda ante él; le cambió por completo la cara, ahora tenía cara de pervertido cachondo, solté una pequeña carcajada, pero con las mismas me metí dentro de la bañera colocándome encima de él para poder besarlo, después de besarlo durante un rato y acariciarlo empecé a morderle el cuello y ahí fue cuando noté su pene totalmente erecto por lo que me acerqué a su oido y le dije con un susurro de voz “métemela” y no había pasado un segundo cuando grité de placer porque la había metido completamente dentro de mí, tardé unos segundos en reaccionar de la impresión que me había dado, pero en cuanto reaccioné empecé a moverme hasta que ninguno de los dos pudo más…

Después de terminar el segundo polvo del día estuvimos un rato dentro de la bañera para relajarnos y recuperar fuerzas; cuando las recuperamos nos fuimos a comer por el centro para luego darnos una vuelta hasta la hora de la cena, al terminar de cenar como estábamos algo cansados nos fuimos directamente al hotel. Nada más llegar, me tiré a la cama esperando a que viniera él para descansar un rato, pero parecía que no había tenido suficiente con los otros dos polvos, porque al tumbarse a mi lado me propuso un tercero mientras se ponía a jugar conmigo, pero no a morderme el cuello ni las tetas ni nade de eso, ésta vez fue más directo (se notaba que quería un tercer polvo, pero que tampoco se hiciera muy largo porque quieras que no estábamos algo cansados), ésta vez entró dentro de mí directamente, empezó a jugar con su mano en mi interior, pero no quiso parar hasta que no me escuchó gemir. Fue un tanto cabrón porque mientras se ponía el condón me dijo “me estabas haciendo sufrir eh cabrona, parecía que no ibas a gemir nunca, para empezar a disfrutar de verdad” me quedé sorprendida por su comentario, pero me hizo gracia, porque la verdad es que si me aguanté un poco, pero valió la pena, porque empezó a hacérmelo mejor que nunca, mejor que los polvos de antes, estaríamos cansados, pero estaba siendo el mejor polvo de todos y con diferencia.

25 de mayo de 2012

¿Dónde? En un aseo

Estábamos a finales de curso, por lo que las mañanas me las pasaba haciendo exámenes y cuando no tenía uno, estudiaba para el siguiente. Ese día ya no me quedaban más exámenes, por lo que me puse a estudiar para los del siguiente día, pero estaba aburrida y no paraba de pensar en el polvo que eché ayer antes de estudiar y el de después, así que como el profesor de matemáticas era un tanto tonto y no se enteraba de nada, saque el móvil del bolsillo como el que no quería la cosa y le mande un mensaje a mi novio diciendo:

Cariño, no paro de acordarme de ayer >.< y tengo ganas de más e_e

Una vez le mande el mensaje seguí con lo mío, haciéndome resúmenes y esquemas de lengua para estudiármelos, estaba hasta las narices de tantos exámenes y de tanto estudiar. Al rato noté como me vibraba el móvil en el bolsillo, así que lo saqué de nuevo, y era él que me había contestado diciendo:

Jajaja anda que no eres pervertida ni nada cariño, pero… ¿Quieres hacerlo?
Claro, ¿Cuándo y dónde? e_e – le contesté –
En el servicio de tios del segundo edificio cuando te de un toque - me quede atónita, no me esperaba esa respuesta, pero la simple idea de hacerlo en el aseo del instituto me puso cachonda –

Cuando me dio el toque me sonroje un poco (lo se, porque me toqué la cara y me ardía) y me puse bastante nerviosa, no sabía si me dejarían ir al servicio o no, los profesores eran demasiado capullos, se podía decir que preferían que te mearas (hablando claro) encima antes de que salieras de clase

- Respiré hondo y… - Profe, ¿Puedo ir al servicio por favor?
¿No te puedes aguantar? – tan estirado como siempre –
No, sino no lo pediría – eso no fallaría –
Vale, puedes ir – ¡Jáh! Había colado, tal y como me esperaba –

Al salir de la clase cerré la puerta con cuidado parecía que no quería que nadie se enterara de que había salido al pasillo y sí, lo admito, estaba bastante nerviosa, como nos pillaran haciéndolo nos meteríamos en un gran lío. Sin darme cuenta cada vez iba andando más y más rápida; una vez llegué al según edificio el corazón se me puso a mil porque solo tenía que abrir una puerta más y echaría un polvo. Una vez la abrí no vi a nadie y me quedé un poco parada, pero al mismo tiempo que me daba la vuelta para mirar bien por si estaba escondido escuché que se habría una de las puertas, era él asomándose para ver si era yo u otro tío, una vez se fijo en que sí era yo me cogió del brazo y me metió dentro del aseo.

Me puso contra la pared y empezó a besarme con fuerza y a morderme el cuello, cuando conseguí reaccionar le quite la camiseta para poder tocarle el pecho y cogerlo con fuerza. Él se bajo los pantalones y se puso un condón lo más rápido posible mientras yo me quitaba mis pantalones y mis bragas; teníamos prisa, estábamos en clase y para hacer un “pis” no se tardaba tanto, así que me levantó en peso, me apoyó contra la pared y empezó a hacérmelo, estaba apunto de correrse cuando entró otro tío al aseo y nos quedamos un tanto pillados, no habíamos pensado en eso, pero nos dio exactamente igual, nosotros seguimos haciéndolo, eso sí, no al mismo ritmo, esta vez más despacio, hasta que escuchamos que salio y se puso a metermela con más fuerza.

Al terminar, nos pusimos lo que nos faltaba de ropa y cuando estábamos ya vestidos nos preparamos para salir, primero salió él, para mirar que no había nadie y decirme si podía o no salir, así que salió, miró a ambos lados y segundos después me dijo que saliera ya; y eso hice, salí y me fui hacia clase como si no hubiera pasado nada, pero eso sí, me fui más contenta y más relajada que antes :3