15 de mayo de 2012

¿Películas de miedo? ¡Claro!

Cada vez estaba más cerca, me faltaban cinco minutos para llegar y quince para que empezara la película de miedo, las cuelas odiaba, me dan demasiado miedo, me creo todo lo que pasa, me lo tomo en serio y aunque se vea venir lo que va a pasar o me avisen porque lo sepan o porque ya la halla visto (obligada por los amigos) me sigo asustando en lo mismo y voy yo y cuando Héctor me preguntó que si me gustaban le digo que si, que no están mal.

Cinco… Cuatro… Tres… Dos… Uno… Y…

Hola, ¿Has esperado mucho? – le dije a Héctor nerviosa –
No, habré llegado hace uno o dos minutos nada más.

Se le veía de lo más tranquilo y con ganas de ver la película, sin embargo, yo estaba acojonada, no me gustan esas películas

¿Estás preparada para pasar miedo? – me preguntó al verme embobada –
Pues… La verdad es que… No se porqué te dije que si me gustan estas películas cuando en realidad me dan un miedo que me muero – tenía que decírselo y se lo solté todo de golpe sin ni si quiera parar para respirar –
Pues la vamos a ver si o si, porque he comprado ya las entradas. Pero tranquila, que no te dejaré pasar miedo – no sé que me daba más miedo, si la película o la mirada pervertida que puso –

Llevábamos ya unos veinte minutos de película, es decir, varios sustos grandes de los que me acojonan y unos cuantos apretones de manos por no saber si me iba a asustar o no. Me sentía un tanto ridícula asustándome por todo, pero es que odio esas películas y no se si él se reía de mis reacciones o porque le parecía una chorrada la película, pero de pronto, deje de sentirme ridícula para sentirme avergonzada. Su mano había pasado de estar con la mía a estar en mi pierna, muy cerca del borde de la falda.

Me estaba poniendo nerviosa, no sabía que el quisiera ir tan rápido ni si quiera había pensado en si pasaría o no nada, pero su mano fue subiendo cada vez más y más hasta llegar a mi culot, metió la mano dentro de él y se puso a jugar con mi clítoris, me estaba poniendo cachonda, ya no me importaba la película no estaba atenta a ella, pero el parecía tan normal como si no pasara nada. En verdad teníamos suerte de que en el cine de mi pueblo las salas tuvieran asientos dobles para el día de las parejas (una tontería que hacían una vez al mes) y ahí fue cuando me fije en mí alrededor y para ver si había más gente. Pero, estábamos completamente solos.

No lo dude un segundo y me puse encima de él, pero con las misma le dio la vuelta a la situación y me puso contra el suelo para ponerse a mi lado y jugar aún más conmigo, sus dedos estaban jugando dentro de mí y eso me estaba matando, necesitaba más.

¡Basta! – le grite para que parara –
¿Qué pasa? – se sentó de nuevo en la butaca, se le veía sorprendido –
Nada, solo que... Quiero más – le dije eso mientras me ponía encima de él otra vez–

Puso una sonrisa picarona, pero eso sí, no dudo un segundo en decirme que sí. Así que sacó un condón y se lo puso mientras yo me quitaba el culot y lo guardaba en el bolso (no quería perderlo en la oscuridad). En cuanto me dijo que ya estaba me puse encima y lo bese, pero eso sí, no fui tan directa como para empezar nada más ponerme encima, en vez de eso, dejé que el me fuera bajando poco a poco (no lo había hecho antes en esa postura y no quería matarme a mi misma la verdad sea dicha) hasta que la metió entera dentro de mí. Empezó moviéndome poco a poco, hasta que fui cogiendo más confianza y empecé a moverme yo con más energía en busca del máximo placer, estábamos a punto de llegar a lo mejor por así decirlo cuando entró el acomodador llamándonos la tención y echándonos por lo que estábamos haciendo, así que lo dejamos todo a medias, cogimos las cosas y salimos corriendo. Pero cuando pensaba que nos íbamos sin haber terminado, me cogió de la mano y me metió en el aseo de tios, cerró con pestillo y se puso otro condón mientras me decía que la cosa no terminaba ahí, yo me reí, pero estaba de acuerdo con él, así que me levantó en peso y me puso contra la pared. Segundos después, ya me la estaba metiendo hasta el fondo, pero no con suavidad, sino con fuerza, con tal fuerza, con tal intensidad que me hizo gemir de placer.

Una vez terminamos salimos del aseo como si nada y nos fuimos del cine tan tranquilos y por primera vez no había pasado miedo con una película de miedo, nadie se lo iba a creer, pero tampoco iba a dar detalles para que lo entendieran, prefería que la cosa siguiera así, viéndonos de vez en cuando donde fuera para pasar... Un buen rato ^^