Cinco… Cuatro… Tres… Dos… Uno… Y…
Hola, ¿Has esperado mucho? – le dije a Héctor nerviosa –
No, habré llegado hace uno o dos minutos nada más.
Se le veía de lo más tranquilo y con ganas de ver la
película, sin embargo, yo estaba acojonada, no me gustan esas películas
¿Estás preparada para pasar miedo? – me preguntó al verme
embobada –
Pues… La verdad es que… No se porqué te dije que si me
gustan estas películas cuando en realidad me dan un miedo que me muero – tenía
que decírselo y se lo solté todo de golpe sin ni si quiera parar para respirar –
Pues la vamos a ver si o si, porque he comprado ya las
entradas. Pero tranquila, que no te dejaré pasar miedo – no sé que me daba más
miedo, si la película o la mirada pervertida que puso –
Llevábamos ya unos veinte minutos de película, es decir,
varios sustos grandes de los que me acojonan y unos cuantos apretones de manos
por no saber si me iba a asustar o no. Me sentía un tanto ridícula asustándome
por todo, pero es que odio esas películas y no se si él se reía de mis
reacciones o porque le parecía una chorrada la película, pero de pronto, deje
de sentirme ridícula para sentirme avergonzada. Su mano había pasado
de estar con la mía a estar en mi pierna, muy cerca del borde de la falda.
Me estaba poniendo nerviosa, no sabía que el quisiera ir tan
rápido ni si quiera había pensado en si pasaría o no nada, pero su mano fue
subiendo cada vez más y más hasta llegar a mi culot, metió la mano dentro de él y se puso a jugar con mi clítoris, me estaba poniendo cachonda, ya no me importaba la película no estaba
atenta a ella, pero el parecía tan normal como si no pasara nada. En verdad teníamos
suerte de que en el cine de mi pueblo las salas tuvieran asientos dobles para
el día de las parejas (una tontería que hacían una vez al mes) y ahí fue cuando
me fije en mí alrededor y para ver si había más gente. Pero, estábamos
completamente solos.
No lo dude un segundo y me puse encima de él, pero con las
misma le dio la vuelta a la situación y me puso contra el suelo para ponerse a
mi lado y jugar aún más conmigo, sus dedos estaban jugando dentro de mí y eso me estaba matando, necesitaba más.
¡Basta! – le grite para que parara –
¿Qué pasa? – se sentó de nuevo en la butaca, se le veía sorprendido –
Nada, solo que... Quiero más – le dije eso mientras me ponía
encima de él otra vez–
Puso una sonrisa picarona, pero eso sí, no dudo un segundo
en decirme que sí. Así que sacó un condón y se lo puso mientras yo me quitaba
el culot y lo guardaba en el bolso (no quería perderlo en la oscuridad). En
cuanto me dijo que ya estaba me puse encima y lo bese, pero eso sí, no fui tan
directa como para empezar nada más ponerme encima, en vez de eso, dejé que el
me fuera bajando poco a poco (no lo había hecho antes en esa postura y no quería
matarme a mi misma la verdad sea dicha) hasta que la metió entera dentro de mí. Empezó
moviéndome poco a poco, hasta que fui cogiendo más confianza y empecé a
moverme yo con más energía en busca del máximo placer, estábamos a punto de
llegar a lo mejor por así decirlo cuando entró el acomodador llamándonos la
tención y echándonos por lo que estábamos haciendo, así que lo dejamos todo a
medias, cogimos las cosas y salimos corriendo. Pero cuando pensaba que nos íbamos sin haber
terminado, me cogió de la mano y me metió en el aseo de tios, cerró con
pestillo y se puso otro condón mientras me decía que la cosa no terminaba ahí,
yo me reí, pero estaba de acuerdo con él, así que me levantó en peso y me puso
contra la pared. Segundos después, ya me la estaba metiendo hasta el fondo, pero no con suavidad, sino
con fuerza, con tal fuerza, con tal intensidad que me hizo gemir de placer.
Una vez terminamos salimos del aseo como si nada y nos
fuimos del cine tan tranquilos y por primera vez no había pasado miedo con una
película de miedo, nadie se lo iba a creer, pero tampoco iba a dar detalles
para que lo entendieran, prefería que la cosa siguiera así, viéndonos de vez en
cuando donde fuera para pasar... Un buen rato ^^