Ese día me acompañó el a mi casa, insistí un poco, pero me
acompañó que es lo importante, además le traía cuenta. Fuimos cogidos de la
mano durante todo el camino bueno excepto cuando lo paraba en seco y me soltaba
para cogerle con una mano del cuello y con la otra de la cintura para poder
besarlo tanto como quisiera, él estaba un tanto sorprendido, era normal no
avanzábamos ni 10 metros
cuando lo volvía a parar. Casi media hora después conseguimos llegar a casa
cuando normalmente tardábamos 15 minutos en llegar con alguna paradita por el
camino…
Una vez en la puerta no pude evitar girarme para besarle y
al mismo tiempo apoyarlo contra la pared para así poder lucirme tanto como
quisiera, cada vez estaba más “contenta” por así decirlo, sabía de sobra que mi
padre trabajaba por la tarde porque le habían cambiado el turno por un favor
que le pidieron, por lo que ya se había ido y a mi madre le faltaba hora y pico
para llegar a casa, siempre llegaba para la misma hora. Cuando paré de besarle
no me resistí y empecé a morderle el cuello, justo donde a él le gustaba y
entonces le ofrecí pasar a mi casa aunque la verdad es que se lo dije mientras
habría la puerta para entrar ya de una vez y llevarlo hacia mi habitación,
estaba deseando que me quitara la camiseta y el sujetador para que jugara con
mis pechos antes de bajarme los pantalones y quitarme las bragas con los
dientes, se puede decir que estaba más cachonda que nunca.
Por fin estábamos en mi habitación y por lo que pude ver, el
también estaba bastante contento por no decir que estaba cachondo perdido de
cómo se le marcaba en el pantalón, no tardó ni un segundo en empezar a quitármelo
todo hasta dejarme sin nada, es decir, desnuda aunque yo también lo había
dejado a él sin nada.
Intentó mantenerme la mirada durante unos segundos, pero
estaba demasiado cachonda como para soportar eso. Empecé a besarle como nunca antes,
pocos segundos después me encontraba en el aire, pero literalmente me había
levantado en peso para llevarme desde una punta de la habitación a la otra que
era donde estaba la cama, una vez contra ella me cogió de las manos poniéndolas
sobra mi cabeza para besarme tanto como el quisiera, ahí fue cuando desee más
que nunca hacerlo, quería hacerlo con él, lo estaba deseando, deseaba hacerlo,
nunca me había sentido tan necesitada. No parecía que fuera a parar porque dejó
de besarme para mirarme, sonreír y empezar a morderme el cuello para bajar poco
a poco hacia mis tetas y seguir haciendo un camino que llega hasta el ombligo,
maldito camino que me vuelve loca, no hay forma de controlarlo, diría que es
desesperante, pero es imposible, ese camino, me encanta, pero me encanta mucho
más cuando él lo hace, nadie sabe hacerlo y pasar por los sitios justos como él
lo hace.
Después de pasarse un rato jugando con mis tetas para
ponerme más cachonda de lo que ya estaba y hacerme un par de veces ese camino,
consiguió que perdiera el control sobre mi cuerpo y me volviera totalmente loca,
entonces, bajó un poco más para empezar a jugar con mi clítoris, jugó jugó jugó
y siguió jugando con el hasta que me escuchó gemir de placer, ya había conseguido
que gimiera, había conseguido que tuviera un orgasmo, uno de los mejores que me
había dado, pero no estaba satisfecho, quería que tuviera otro por lo que empezó
a penetrarme.
Fue un poco brusco, pero hasta él mismo se dio cuenta y
empezó a hacerlo con más suavidad; iba aumentando poco a poco de intensidad y
yo estaba dejando de sentir mi cuerpo iba a tener el mayor orgasmo de mi vida,
estaba empezando a verlo todo negro, pero el placer que sentía era increíble e
imposible de expresar con palabras ya no se si estábamos haciendo el amor como
una pareja normal o directamente estábamos follando con todas las letras, parecía
como si nunca antes lo hubiéramos hecho como si hubiéramos descubierto otro
mundo… Cada vez me costaba más respirar no podía dejar de gemir me estaba dando
demasiado placer, más del que podía y puedo soportar, pero aún así el no paraba
y para rematar se puso a jugar otra vez con mi clítoris, y empecé a sentir aún
más placer, ¿Qué me estaba pasando? Nunca antes había disfrutado tanto haciéndolo
ni si quiera me imaginaba que se pudiera disfrutar tantísimo, pero así era, no
se que estaba haciendo con mi clítoris, pero notaba como si me diera la
corriente, ya no sabía que era lo que me pasaba, para mi que me estaba
volviendo totalmente loca, pero me encantaba esa sensación.
Ya no aguantaba más y empecé a pedirle que parase, me dijo
que aguantara un poco que él no se iba a quedar a medio, “¡ CÓRRETE YA!” le
grité, no pude evitarlo, ese grito me salió del alma había tenido dos orgasmos
ya, pero lo más impresionante es que en el último momento, antes de que él
se corriera tuve otro más y justo después terminó él y se dejó caer a mi lado,
estábamos agotados, nunca antes habíamos follado de esa manera, pero la verdad
es que fue una buena manera de darle la bienvenida al verano ^^