29 de mayo de 2012

Madrid

Llevábamos un año juntos y para celebrarlo decidimos irnos de viaje. No nos íbamos a ir una semana ni nada de eso, simplemente un fin de semana para pasarlo juntos, así que a principios de la semana fuimos a la agencia de viajes y reservamos una habitación de hotel muy bonita con una cama grande (obvio) una bañera redonda y con unas vistas espectaculares, porque el hotel tenía unas veinticinco plantas y estábamos en la planta veintitrés y encima, estábamos a diez minutos andando de la puerta del sol (Madrid). Encima, tuvimos suerte al sacar los billetes de tren, porque hubo una cancelación de primera clase en el último momento y los billetes nos salieron mucho más baratos, se podría decir que nos costaron casi lo mismo que si los hubiéramos comprado en turista.

Una vez íbamos dirección a Madrid estábamos ansiosos de llegar, bueno en realidad estábamos ansiosos de llegar a la habitación del hotel, porque no era un ir por ir para visitar Madrid y solo echar un polvo por la noche cuando nos recogiéramos no, nada de eso, echaríamos polvos mientras pudiéramos, mientras nos quedara un soplo de aire lo estaríamos haciendo, pero de momento seguíamos en el tren y lo único que se me ocurrió al ver a un tío subirse bien la cremallera del pantalón al salir del servicio fue hacerlo ahí, así que como el que no quería la cosa se lo dije

Oye cariño, ¿Que te parece si vamos al servicio en plan película? – lo dejé caer así con suavidad, para no me volviera a decir que soy una salida o una pervertida –
Venga, llevas los condones en el bolso ¿No? – y luego me dice a mí salida –
Todos no, pero alguno que otro sí – le dije –
Pues dame uno así disimuladamente – me dijo eso mientras se mordía el labio y lo soltaba poco a poco –

Como de disimulada tenía poco directamente cogí el bolso, saqué un condón y se lo di como si le estuviera dando yo que se, las llaves de casa. Segundos después se levantó y se fue al aseo, para prepararse y esperar a que llegara yo, dejé que pasara un minuto y con las mismas fui tras él. Cuando entré cerré la puerta con cuidado ya que el sitio era un tanto estrecho, pero no me dio tiempo a girarme cuando me había cogido de las tetas y me había empezado a morder el cuello, no habían pasado ni 5 minutos cuando ya me había puesto cachonda, pero no iba a dejar que el jugara conmigo y yo con él no, así que me giré y lo apoyé contra la pared que teníamos al lado y empecé a besarle con fuerza mientras le pasaba la mano por todo su pecho y de vez en cuando le mordía el cuello, hasta que se cansó de que fuera yo la que estaba jugando con él; me volvió a poner contra la pared, pero esta vez mirando hacia él. Me cogió el culo para pegarme a él y empezó otra vez a morderme el cuello, noté que quitó una mano y supuse que sería para apoyarla en la puerta y estar más cómodo, pero estaba equivocada, porque esa mano se coló dentro de mi tanga para jugar con mi clítoris. Después de que jugara un poco le dije que se dejara de rodeos y que se pusiera el condón mientras yo me quitaba los pantalones cortos y el tanga que llevaba y eso hizo.

Cuando se volvió hacia mí me levantó en peso y me apoyó con cuidado en el lavabo para empezar a hacérmelo. Al terminar el salió primero para ponerme yo tranquilamente el tanga y los pantalones; no se si es que hicimos mucho ruido o que, pero cuando salí del servicio la gente se me quedó mirando y yo les guiñe un ojo y con ese simple gesto, dejaron de mirarme.

Al llegar a Madrid, fuimos derechos al hotel para dejar las maletas y demás, pero cuando entré en la habitación me entró curiosidad de ver si en realidad la bañera era tan grande como nos dijeron, y así era, era enorme. Lo primero que pensé fue que ahí se podía echar un buen polvo, así que me dispuse a llenarla de agua y ya que estaba un poco de espuma no estaba mal. Cuando se terminó de llenar me quité la ropa y la dejé a un lado, me puse uno de los albornoces que habían y salí en busca de Myke, al verme se quedó un poco parado, porque hacía unos cinco minutos más a monos iba vestida, le dije que había llenado la bañera de agua y todo eso así que fue, se quitó la ropa y se metió en ella. Al poco entré yo, me puse delante de él y me quité el albornoz dejándolo caer en el suelo quedándome yo completamente desnuda ante él; le cambió por completo la cara, ahora tenía cara de pervertido cachondo, solté una pequeña carcajada, pero con las mismas me metí dentro de la bañera colocándome encima de él para poder besarlo, después de besarlo durante un rato y acariciarlo empecé a morderle el cuello y ahí fue cuando noté su pene totalmente erecto por lo que me acerqué a su oido y le dije con un susurro de voz “métemela” y no había pasado un segundo cuando grité de placer porque la había metido completamente dentro de mí, tardé unos segundos en reaccionar de la impresión que me había dado, pero en cuanto reaccioné empecé a moverme hasta que ninguno de los dos pudo más…

Después de terminar el segundo polvo del día estuvimos un rato dentro de la bañera para relajarnos y recuperar fuerzas; cuando las recuperamos nos fuimos a comer por el centro para luego darnos una vuelta hasta la hora de la cena, al terminar de cenar como estábamos algo cansados nos fuimos directamente al hotel. Nada más llegar, me tiré a la cama esperando a que viniera él para descansar un rato, pero parecía que no había tenido suficiente con los otros dos polvos, porque al tumbarse a mi lado me propuso un tercero mientras se ponía a jugar conmigo, pero no a morderme el cuello ni las tetas ni nade de eso, ésta vez fue más directo (se notaba que quería un tercer polvo, pero que tampoco se hiciera muy largo porque quieras que no estábamos algo cansados), ésta vez entró dentro de mí directamente, empezó a jugar con su mano en mi interior, pero no quiso parar hasta que no me escuchó gemir. Fue un tanto cabrón porque mientras se ponía el condón me dijo “me estabas haciendo sufrir eh cabrona, parecía que no ibas a gemir nunca, para empezar a disfrutar de verdad” me quedé sorprendida por su comentario, pero me hizo gracia, porque la verdad es que si me aguanté un poco, pero valió la pena, porque empezó a hacérmelo mejor que nunca, mejor que los polvos de antes, estaríamos cansados, pero estaba siendo el mejor polvo de todos y con diferencia.

25 de mayo de 2012

¿Dónde? En un aseo

Estábamos a finales de curso, por lo que las mañanas me las pasaba haciendo exámenes y cuando no tenía uno, estudiaba para el siguiente. Ese día ya no me quedaban más exámenes, por lo que me puse a estudiar para los del siguiente día, pero estaba aburrida y no paraba de pensar en el polvo que eché ayer antes de estudiar y el de después, así que como el profesor de matemáticas era un tanto tonto y no se enteraba de nada, saque el móvil del bolsillo como el que no quería la cosa y le mande un mensaje a mi novio diciendo:

Cariño, no paro de acordarme de ayer >.< y tengo ganas de más e_e

Una vez le mande el mensaje seguí con lo mío, haciéndome resúmenes y esquemas de lengua para estudiármelos, estaba hasta las narices de tantos exámenes y de tanto estudiar. Al rato noté como me vibraba el móvil en el bolsillo, así que lo saqué de nuevo, y era él que me había contestado diciendo:

Jajaja anda que no eres pervertida ni nada cariño, pero… ¿Quieres hacerlo?
Claro, ¿Cuándo y dónde? e_e – le contesté –
En el servicio de tios del segundo edificio cuando te de un toque - me quede atónita, no me esperaba esa respuesta, pero la simple idea de hacerlo en el aseo del instituto me puso cachonda –

Cuando me dio el toque me sonroje un poco (lo se, porque me toqué la cara y me ardía) y me puse bastante nerviosa, no sabía si me dejarían ir al servicio o no, los profesores eran demasiado capullos, se podía decir que preferían que te mearas (hablando claro) encima antes de que salieras de clase

- Respiré hondo y… - Profe, ¿Puedo ir al servicio por favor?
¿No te puedes aguantar? – tan estirado como siempre –
No, sino no lo pediría – eso no fallaría –
Vale, puedes ir – ¡Jáh! Había colado, tal y como me esperaba –

Al salir de la clase cerré la puerta con cuidado parecía que no quería que nadie se enterara de que había salido al pasillo y sí, lo admito, estaba bastante nerviosa, como nos pillaran haciéndolo nos meteríamos en un gran lío. Sin darme cuenta cada vez iba andando más y más rápida; una vez llegué al según edificio el corazón se me puso a mil porque solo tenía que abrir una puerta más y echaría un polvo. Una vez la abrí no vi a nadie y me quedé un poco parada, pero al mismo tiempo que me daba la vuelta para mirar bien por si estaba escondido escuché que se habría una de las puertas, era él asomándose para ver si era yo u otro tío, una vez se fijo en que sí era yo me cogió del brazo y me metió dentro del aseo.

Me puso contra la pared y empezó a besarme con fuerza y a morderme el cuello, cuando conseguí reaccionar le quite la camiseta para poder tocarle el pecho y cogerlo con fuerza. Él se bajo los pantalones y se puso un condón lo más rápido posible mientras yo me quitaba mis pantalones y mis bragas; teníamos prisa, estábamos en clase y para hacer un “pis” no se tardaba tanto, así que me levantó en peso, me apoyó contra la pared y empezó a hacérmelo, estaba apunto de correrse cuando entró otro tío al aseo y nos quedamos un tanto pillados, no habíamos pensado en eso, pero nos dio exactamente igual, nosotros seguimos haciéndolo, eso sí, no al mismo ritmo, esta vez más despacio, hasta que escuchamos que salio y se puso a metermela con más fuerza.

Al terminar, nos pusimos lo que nos faltaba de ropa y cuando estábamos ya vestidos nos preparamos para salir, primero salió él, para mirar que no había nadie y decirme si podía o no salir, así que salió, miró a ambos lados y segundos después me dijo que saliera ya; y eso hice, salí y me fui hacia clase como si no hubiera pasado nada, pero eso sí, me fui más contenta y más relajada que antes :3

24 de mayo de 2012

Probador

Llevábamos una semana sin hacerlo por culpa de mi regla, pero en parte tuvimos suerte, porque el día antes de que me viniera lo hicimos. Ya no la tenía, pero no estábamos en casa para irnos a la cama y hacerlo, hacerlo de tal manera que las paredes de la habitación, de la casa entera se vinieran a bajo, estábamos en una tienda, comprándome ropa, para ser más exactos algún que otro sujetador, me habían crecido las tetas y no me valían los que tenía y me hacían falta, no podía estar usando solo dos sujetadores, así que le dije a mi novio que se viniera conmigo y opinara sobre como me quedaban.

Me probé el primer sujetador y no nos desagrado a ninguno, aunque no era de los que solía llevar, así que me probé el segundo; éste nos gusto mucho más a los dos, pero como él era un tanto pervertido para asegurarse de que le gustaba a él tanto como a mí me cogió de las tetas, pero lo último que me esperaba era que de la sorpresa se me torciera un poco el pie y acabar de cara a la pared con él apoyado contra mí, sin soltarme de las tetas. Mi cuello quedó totalmente a la vista y cerca de su boca, tan cerca que notaba como respiraba, intenté controlarme porque entre que notaba su respiración en mi cuello y me masajeaba las tetas me estaba poniendo cachonda y tenía ganas de hacerlo.

La cosa estaba aumentando, su mano derecha se estaba deslizando por mi barriga hasta llegar al borde de mis pantalones, pero no se paró ahí, siguió bajando para ponerse a jugar, pero no le dejé, no estaba yo para jueguecitos, estaba para hacerlo y me daba exactamente igual que fuera en un probador, así que me gire y empecé a besarle. Al poco paré, pero solo para decirle que quería hacerlo y preguntarle si tenía un condón, tuvimos suerte, llevaba uno en la cartera por si a caso lo hacíamos fuera de casa (sabía que había terminado con la regla y él también tenía ganas de hacerlo).

Se puso el condón y empezó a metérmela. Que gusto, por fin, después de una semana lo estaba volviendo a hacer, necesitaba hacerlo, me lo pedía el cuerpo, esa semana siempre lo pasaba muy mal, estaba acostumbrada a hacerlo día si y día también. Nos habíamos juntado dos amantes del sexo, nunca poníamos pegas para hacerlo, si teníamos ganas lo hacíamos y sino, se jugaba un poco y entraban ganas, pero raro era si no lo hacíamos todos los días ;D

22 de mayo de 2012

¡Fotomatón!

Estábamos aburridos, con calor y sin saber que hacer, así que cogimos el coche y nos fuimos al centro comercial más cercano. Al menos allí no hacía calor, pero eso sí, no éramos los únicos que habíamos pensando en esa solución; todas las tiendas estaban a rebosar de gente y empezaba a ser agobiante, por lo que en vez de mirar ropa para matar el tiempo, nos fuimos a la sala de juegos y después de estar haciendo un rato el tonto casi por todos los juegos que había mientras esquivábamos a los crios pequeños y a grupos de niñatos que se creen guays por llevar la gorra de lado y decir “¿¡Qué pasah premooh¡?” decidimos ir a por un helado y volver para jugar a lo que nos faltaba antes de irnos.

Pero cuando entrábamos de nuevo vimos un fotomatón y dijimos de echarnos unas fotos haciendo el tonto mientras nos comíamos el helado. Empezamos con los primeros dos euros y salieron seis fotos en las que salíamos con la cuchara en la boca, chupando el helado, dándonos un beso, bizcos, mordiéndonos y sacando la lengua. Luego, echamos otros dos euros, pero ya no nos quedaba helado así que empezamos a poner caras raras a más no poder y demás, pero había una diferencia, ese día, yo me había despertado más contenta de lo normal, digamos que era uno de estos días en los que con un poco de roce te pones cachonda y a la mínima tienes ganas de un polvo, y eso era lo que me estaba pasando, porque con la tontería de las fotos empezamos a desvariar y me cogió de las tetas para la última foto, me quede alucinada, así que me vino una idea a la mente, pero en vez de contársela, directamente se lo pregunté

Cariño, ¿Por qué no lo hacemos en el fotomatón ya que estamos?

Se quedó a cuadros, pero como yo tenía ganas de hacerlo y no quería quedarme a dos velas empecé a besarle con fuerza, a darle besitos por el cuello y a morderle entre besos para que se pusiera igual de cachondo que yo, pero me contestó con lo mismo, dándome besos y mordiéndome el cuello. Poco después me levantó la camiseta para poder morderme las tetas. Ahí si que me puse cachonda, pero me puse aún más cuando metió su mano entre "yo" y mis bragas para jugar un poco y quitármelo todo.

La verdad es que el hacerlo en un fotomatón tenía su morbo, porque a la mínima nos podían pillar, más aún cuando echamos cinco euros para que se hicieran veintipico fotos seguidas mientras lo hacíamos, pero la cosa era que las fotos saldrían antes de que nosotros saliéramos del fotomatón, aunque en realidad, eso nos daba igual, así que él se puso a sacar un condón para ponérselo mientras yo le mordía el cuello. No me había dado cuenta de que se lo había puesto ya cuando la metió dentro de mí con fuerza, no despacio y con cuidado para no hacerme daño ni nada de eso no, la metió con fuerza con tal fuerza que me hizo gritar, no se si de gusto o de dolor. Estaba demasiado cachonda para saberlo, pero ahí no podía gritar no podía gemir de placer porque sino sí que nos pillarían por lo que me tapo la boca para que no se me escuchara y eso me puso mucho. Me dijo que le podía morder para no gritar y eso hice, me puse a morderle la mano hasta que me empezó a doler la mandíbula de la fuerza y porque ya no podía dar más de mi, solo quedaba que él terminara para salir.

Al salir, cogimos las fotos y notamos que unas cuentas personas nos miraban de una manera un tanto extraña, pero no sabíamos por qué, y no lo supimos hasta que escuchamos hablar a un grupo de amigos de que “esos” (como ellos nos llamaban) se habían hecho fotos haciéndolo en el fotomatón, lo que quiera decir, que más de una persona habían visto nuestras últimas fotos :3

21 de mayo de 2012

Casa de campo

Era un día de verano y estábamos en una casa perdida en medio del campo. Era la casa de una tía mía que iba a vender y antes de eso nos invitó a toda la familia, a algunos amigos y a las parejas de quienes tuvieran para pasar un fin de semana. La verdad es que tuve suerte y me pude llevar a mi novio, lo malo de eso era que estaba toda mi familia delante y no se podía hacer nada, encima hacía calor, pero no sabíamos si bañarnos o no porque también hacía viento y el agua estaba un poco fría.

Después de un buen rato, y pensarlo mucho fuimos al coche a por las mochilas para cambiarnos y bañarnos, pero lo último que me esperaba era que al abrir el maletero me diera un beso y me sentara en él para besarme con más fuerza, levantarme la camiseta hasta dejar a la vista el sujetador el cual se me había quedado un tanto pequeño y a la mínima se me salían las tetas y él, tan capullo como siempre se aprovechó de eso y de que no había nadie alrededor que nos pudiera ver para morderme las tetas tanto como quiso, me estaba poniendo cachonda y yo, quería más. Llevábamos un tiempo sin hacerlo y estaba necesitada, encima, estaba cachonda, así que me las apañe para bajarme del borde del maletero para ir y abrir una de las puertas de atrás, él estaba mirando, supongo que se dio cuenta de mis intenciones porque me dirigí otra vez al maletero dejando la puerta del coche abierta, cogí un condón y a él de la camiseta.

Una vez dentro fuimos directos, no podíamos tardar mucho porque si nos pillaban nos meteríamos en un lío tremendo, pero aún así, quise morderle un poco en el cuello, aunque él fue mucho más directo y metió su mano dentro de mis bragas para jugar un poco antes de hacerlo, pero enseguida paró para ponerse el condón. No me dio tiempo a parpadear dos veces cuando ya la tenía dentro de mí... Me gustó y me gusta como me lo hace, entra con cuidado y luego va aumentando poco a poco.

Al terminar, salimos del coche como si nada, para entrar y cambiarnos de ropa. Mientras él se ponía su bañador, yo me puse su bikini. Una vez dejamos las mochilas en una de las habitaciones nos fuimos a la piscina, eso sí, si el agua estaba fría... No la notamos.

15 de mayo de 2012

¿Películas de miedo? ¡Claro!

Cada vez estaba más cerca, me faltaban cinco minutos para llegar y quince para que empezara la película de miedo, las cuelas odiaba, me dan demasiado miedo, me creo todo lo que pasa, me lo tomo en serio y aunque se vea venir lo que va a pasar o me avisen porque lo sepan o porque ya la halla visto (obligada por los amigos) me sigo asustando en lo mismo y voy yo y cuando Héctor me preguntó que si me gustaban le digo que si, que no están mal.

Cinco… Cuatro… Tres… Dos… Uno… Y…

Hola, ¿Has esperado mucho? – le dije a Héctor nerviosa –
No, habré llegado hace uno o dos minutos nada más.

Se le veía de lo más tranquilo y con ganas de ver la película, sin embargo, yo estaba acojonada, no me gustan esas películas

¿Estás preparada para pasar miedo? – me preguntó al verme embobada –
Pues… La verdad es que… No se porqué te dije que si me gustan estas películas cuando en realidad me dan un miedo que me muero – tenía que decírselo y se lo solté todo de golpe sin ni si quiera parar para respirar –
Pues la vamos a ver si o si, porque he comprado ya las entradas. Pero tranquila, que no te dejaré pasar miedo – no sé que me daba más miedo, si la película o la mirada pervertida que puso –

Llevábamos ya unos veinte minutos de película, es decir, varios sustos grandes de los que me acojonan y unos cuantos apretones de manos por no saber si me iba a asustar o no. Me sentía un tanto ridícula asustándome por todo, pero es que odio esas películas y no se si él se reía de mis reacciones o porque le parecía una chorrada la película, pero de pronto, deje de sentirme ridícula para sentirme avergonzada. Su mano había pasado de estar con la mía a estar en mi pierna, muy cerca del borde de la falda.

Me estaba poniendo nerviosa, no sabía que el quisiera ir tan rápido ni si quiera había pensado en si pasaría o no nada, pero su mano fue subiendo cada vez más y más hasta llegar a mi culot, metió la mano dentro de él y se puso a jugar con mi clítoris, me estaba poniendo cachonda, ya no me importaba la película no estaba atenta a ella, pero el parecía tan normal como si no pasara nada. En verdad teníamos suerte de que en el cine de mi pueblo las salas tuvieran asientos dobles para el día de las parejas (una tontería que hacían una vez al mes) y ahí fue cuando me fije en mí alrededor y para ver si había más gente. Pero, estábamos completamente solos.

No lo dude un segundo y me puse encima de él, pero con las misma le dio la vuelta a la situación y me puso contra el suelo para ponerse a mi lado y jugar aún más conmigo, sus dedos estaban jugando dentro de mí y eso me estaba matando, necesitaba más.

¡Basta! – le grite para que parara –
¿Qué pasa? – se sentó de nuevo en la butaca, se le veía sorprendido –
Nada, solo que... Quiero más – le dije eso mientras me ponía encima de él otra vez–

Puso una sonrisa picarona, pero eso sí, no dudo un segundo en decirme que sí. Así que sacó un condón y se lo puso mientras yo me quitaba el culot y lo guardaba en el bolso (no quería perderlo en la oscuridad). En cuanto me dijo que ya estaba me puse encima y lo bese, pero eso sí, no fui tan directa como para empezar nada más ponerme encima, en vez de eso, dejé que el me fuera bajando poco a poco (no lo había hecho antes en esa postura y no quería matarme a mi misma la verdad sea dicha) hasta que la metió entera dentro de mí. Empezó moviéndome poco a poco, hasta que fui cogiendo más confianza y empecé a moverme yo con más energía en busca del máximo placer, estábamos a punto de llegar a lo mejor por así decirlo cuando entró el acomodador llamándonos la tención y echándonos por lo que estábamos haciendo, así que lo dejamos todo a medias, cogimos las cosas y salimos corriendo. Pero cuando pensaba que nos íbamos sin haber terminado, me cogió de la mano y me metió en el aseo de tios, cerró con pestillo y se puso otro condón mientras me decía que la cosa no terminaba ahí, yo me reí, pero estaba de acuerdo con él, así que me levantó en peso y me puso contra la pared. Segundos después, ya me la estaba metiendo hasta el fondo, pero no con suavidad, sino con fuerza, con tal fuerza, con tal intensidad que me hizo gemir de placer.

Una vez terminamos salimos del aseo como si nada y nos fuimos del cine tan tranquilos y por primera vez no había pasado miedo con una película de miedo, nadie se lo iba a creer, pero tampoco iba a dar detalles para que lo entendieran, prefería que la cosa siguiera así, viéndonos de vez en cuando donde fuera para pasar... Un buen rato ^^

11 de mayo de 2012

Pesadillas

Me levanté triste, no había dormido bien por culpa de una pesadilla que me había hecho despertarme a las cinco y poco de la mañana (más o menos) llorando. Había soñado que mi hermano había tenido un accidente de coche del que no salió con vida, y me llamaban para decírmelo. Realmente lo pase mal, porque justo mi hermano se había sacado el carné de conducir  y me entró miedo de que le pasara algo. No conseguía dormirme para descansar y levantarme bien, me despertaba cada dos por tres y al final me levanté una hora y pico antes de lo normal para ir a clase, así que me duche tranquilamente y después me puse a escribir para distraerme y para que se hiciera antes la hora de irme y poder darle un beso y un abrazo a Mark (mi novio), necesitaba notarme entre sus brazos; siempre conseguía que me relajara y me sintiera mejor, pero hoy, no se por qué no vino a clase y eso era rarísimo, no salía faltar nunca y además siempre que no podía venir por cualquier motivo me llamaba antes o me mandaba un mensaje para que no me preocupase, pero hoy no me había avisado de ninguna manera. Pensé que se le había hecho tarde o algo así, pero era tercera hora y no había aparecido, así que decidí llamarle, me tenía preocupada. El día iba empeorando por momentos, si ya estaba triste por la pesadilla, ahora estaba agobiada por si le había pasado algo. Llevaba saliendo con él casi dos años y siempre me avisaba de cualquier cosa para que no me preocupara y precisamente hoy, no estaba. Lo llamé dos veces y no contestaba, eso hizo que me preocupara aún más. Así que al salir del instituto en vez de ir a mi casa, di un rodeo de una media hora más o menos para ir a su casa, no podía irme a la mía sin saber nada. Cuando llegué a su casa, me abrió la puerta su hermana que se abalanzó sobre mí llorando e intentando hablar, pero no lo conseguía, estaba muy nerviosa por lo que me centré en ella antes de subir a ver si estaba Mark y le hice una tila, y cuando dejó de llorar y se tranquilizó dije:

Voy arriba a ver si está Mark arriba, que hoy no ha ido a clase y estoy preocupada porque no me contestó al móvil – le dije eso mientras me levantaba de la silla para salir de la cocina –
No está y no volverá – no entendí nada de lo que me dijo o más bien, no quería entenderlo –
¿Cómo que no volverá? ¿Lexie, qué ha pasado? ¡Dímelo! – estaba perdiendo los nervios –
Llamé a mis padres cuando llegué a casa porque no había nadie y me dijeron que… Ha tenido un accidente, un camión se chocó contra él mientras iba a clase y se a m… - vi que no era capaz de terminar la frase, de todos modos, sabía que era lo que iba a decir  y no quería escucharlo –

No pude evitar ponerme a llorar, era mi novio, mi novio se había muerto porque un puto camión se lo había llevado por delante por no hacer las cosas como hay que hacerlas. Estaba histérica, quería despertar de esa pesadilla, seguro que era una más, primero la tengo con mi hermano y ahora con él, estaba segura de que era eso hasta que entraron sus padres por la puerta y la madre, llorando me abrazó fuerte como hacía él y me dijo que lo sentía que su hijo ya no volvería que se lo habían llevado, que se lo habían robado... Ahí fue, cuando me di cuenta de que no era una pesadilla, sino que era real y que ya nunca más... estaría conmigo.

9 de mayo de 2012

San Valentín

Hoy es San Valentín y desde que me vine a vivir a Londres hace tres meses y deje a mi novio al irme, no he tenido ni un mal polvo, no soy romántica ni me gusta celebrar ésta estupidez de día porque no le encuentro sentido a tener que decirle a tu pareja "te quiero" un día señalado, ¿Es que no la quieres los demás días del año o que? Pero que no celebre San Valentín no quiere decir que ese día no eche un buen polvo, aunque se podría decir que esa es mi forma de celebrarlo.

Me pase la tarde fuera de casa con unos amigos de la facultad, y a los que no tenían novia o rollo o lo que sea y estaban buenos les tiré así como el que no quería la cosa los trastos para ver si colaba y conseguía lo mío. Vale, o ellos son muy tontos o yo no estoy lo suficientemente buena, pero nunca antes había tenido problemas para conseguir un tío. Siempre me habían dicho que no tendría problemas para conseguir a quien quisiera por mi tipo (morena de pelo largo ondulado con un flequillo que cae sobre un lado, ojos grandes y azules, 90/95 de tetas, delgadita y con un culo respingón), y hasta la hora tenían razón, pero hoy, no se por qué, no conseguía nada.

Estaba cansada de intentarlo así que después de tomar algo me fui a casa, porque encima, todos los bares se estaban llenando de parejas enchochadas metiéndose mano por debajo de la mesa, por dios, que se vayan directamente a echar un polvo y se dejen de rodeos. Fue llegar y ponerme cómoda, coger el portátil, poner la tele y tirarme en el sofá; esa noche podía hacer lo que me diera la gana porque mi compañera de piso tenía suerte de tener novio e iba a pasar la noche fuera. No llevaba ni una hora ahí tirada a lo mío cuando llamaron al timbre, me quede extrañada por la hora que era, pero fui a abrir. Era Eidan que quería hablar conmigo, tendría que ser importante para venir a mi piso tan tarde. Le dije que pasara y ambos nos dirigimos al sofá donde estaba yo antes de que el llegara y se lo dije, que estaba ahí tirada haciendo el tonto y se echo a reír, me sentí un tanto incómoda así que me senté a su lado y le pregunté que de qué quería hablar. No dijo nada, simplemente se abalanzó sobre mí y me besó; me quedé perpleja no me lo esperaba, le había tirado los trastos esa misma tarde y no noté ninguna reacción en él, así que fui directa y dije:

¿Por qué antes no y ahora sí? ¿Qué ha cambiado? ¿Qué pasa que no has encontrado a otra o qué? – me estaba haciendo la ofendida por así llamarlo, pero sabía que en un rato estaríamos en mi cama –
- Se rió y dijo - No es eso, es que le molas al gafas – así es como llamábamos a uno, a su mejor amigo para ser más exacta, pero es que encima de llevar gafas, era feo de cojones – Y no te iba a seguir el rollo delante de él, que me da pena, que no pilla ni una el pobre, así que me esperé para venir 
¿A él? – me quedé sorprendida, era lo último que esperaba que me dijera (era mejor no saberlo, pero me reí –

Pero me sorprendió aún más que el fuera tan directo como yo y me dijera que solo estaba buscando un polvo por el día de San Valentín porque era su manera de celebrarlo y que no quiere tener novia, que es mejor ir pillando con la que se puede y ya está. No pude evitar reírme a carcajadas, pero fui sincera y le dije que me estaba riendo porque yo también estaba buscando un polvo y nada más y que antes me había hecho la ofendida aunque sabía como íbamos a acabar la noche.

Me puse de pie para quitarme la sudadera que llevaba y quedarme en sujetador para no andarnos con rodeos e ir a lo que íbamos , pero no había terminado de quitármela cuando me mordió una teta y me tiró en el sofá

No, aquí no – le dije – Que los condones los tengo en mi habitación
No hace falta, llevo yo uno en la cartera – Nunca entenderé porque los llevan ahí, pero bueno –
- Insistí un poco – Hazme caso y mejor vamonos a mi habitación, porque no pienso echar solo un polvo

¿Para qué le iba a mentir si buscábamos lo mismo? Se rió, pero con las mismas me levantó en peso y me llevo a la cama. Nos quitamos la ropa y jugamos un poco, para no hacerlo totalmente en “frío” por así decirlo, vale, lo hicimos, no estuvo muy allá la verdad sea dicha, ninguno de los dos nos habíamos quedado satisfechos así que dijimos de hacerlo otra vez (aunque lo íbamos a hacer si o si) y en vez de jugar un poco y encima de todo rápido para hacerlo cuanto antes, nos entretuvimos algo más. El jugó con mi clítoris, me lo merecía la verdad sea dicha, porque primero había estado yo jugando con su pene un buen rato, pero eso sí, le advertí que hasta que no me escuchara gritar de placer por lo que me hacía, no me la metiera, y que cuando lo hiciera que no fuera con cuidado, pero que tampoco fuera un bestia y me matara a la primera. Quería echar un polvo salvaje, uno de los que merece la pena recordar.

Había gemido ya unas cuantas veces cuando vi que estaba sonriendo como un capullo, se estaba haciendo esperar y sin dudarlo dos veces le dije que lo hiciera ya, pero no con voz tranquila, sino gritando, estaba cachonda y necesitaba notarlo dentro de mí, pero solo a su pene, porque no sentía nada por él. Me la metió con fuerza y grité más fuerte aún. Pasó un rato y... me corrí. No le quise meter prisa en que terminara para descansar y echar otro, le deje su tiempo, y cuando terminó, se dejó caer a mi lado. No habíamos descansado lo suficiente, cuando queríamos repetir, pero ésta vez, conmigo encima.

6 de mayo de 2012

Sala de... ¿?

Siempre fui una chica solitaria, nunca nadie quería estar conmigo, por la música que escuchaba y por como vestía. La gente era muy superficial, había gente que escuchaba lo mismo que yo, pero por no ser rechazados vestían como los demás y en público escuchaban otra música. Pero un día andando por los pasillos del instituto iba con los cascos y con la música alta por no decir a todo capullo para molestar un rato a los pijos. La verdad es que me importaban una mierda todos ellos, lo único malo de ese instituto eran las normas y los profesores estirados, no había ni uno que se enrollara un poco ni nada, todos eran unos aburridos y unos miedicas  que le teman a dirección más que los propios alumnos. Pues como no, una de las normas era la de no usar aparatos electrónicos, me daba exactamente igual yo hacía lo que me daba la gana aunque me castigaran todos los días.

Ese día, me volvieron a castigar, pero lo último que me esperaba era encontrarme a otro chico en la sala de castigo por el mismo motivo que yo, normalmente no había nadie más y sino era porque algún pijo se había metido en un lío tonto con otro por la novia, estupideces varias, pero allá ellos. Pero ésta vez no era una de esas, ésta vez era un chico que iba vestido de negro y con botas militares, estaba sentado en una esquina y aunque lo habían castigado seguía escuchando su música, lo mejor fue que estaba escuchando Avenged que era uno de mis grupos favoritos y lo pude identificar a la primera, la tenía altísima y el amargado que nos vigilaba no le decía nada, parecía como si estuviese acojonado de que el alumno le dijera algo. No me pude sentar en mi sitio de siempre, estaba sentado él, así que me senté un par de pupitres por delante para poder mirar por la ventana y seguir dibujando y escribiendo cuando me apeteciera, pero esta vez me puse mi música para ver si el amargado me decía algo. Alucinante no llevaba dos canciones cuando dio un golpe en la pizarra y me dijo que quitara ese ruido, el otro chico se dio cuenta de lo que estaba pasando y solo bajo las piernas de la mesa y miró al amargado, que cambio totalmente de humor y me dijo que podía seguir con ella, me había quedado alucinada, eso no era normal.

Me levanté y me senté al lado del chico. No me dijo como se llamaba, pero si que lo llamara 5, me quede un tanto sorprendida, era un número, pero bueno, me hizo gracia; era el único chico distinto de todo el instituto y atrevido porque no paraba de mirarme las tetas. Podría ser un poco más disimulado, que no cuesta tanto y le dije:

Los ojos los tengo aquí arriba, no aquí – mientras me señalaba las tetas –
¿Y qué? A mi me gustan más tus tetas – no se cortó ni un pelo en contestarme eso y me quedé flipada, no me lo esperaba –

Me sentí salvada, justo sonó la sirena y teníamos que ir a clase, pero lo último que me esperaba era que me tocara el culo al levantarme, pero, ¿De qué iba? No lo dude un segundo más, me giré y le di un guantazo, se lo merecía no sabía ni mi nombre y ya se estaba pasando, pero el muy capullo se levantó me cogió de una mano para que no siguiera andando y me trajo hacia él para darme un beso, me quede sorprendida no me esperaba eso, pero no pude evitarlo, tiene algo que me atrae y se lo conteste

Me gustan las chicas como tú – y sin más, me suelta eso después de darme un beso –

En serio, este chico me estaba haciendo alucinar, no se que se pensara que le voy a contestar, pero directamente paso de contestarle, me di media vuelta y me largué, no porque no me hubiera gustado ese beso, sino porque estaba flipando y prefería irme, ya lo volveré a ver y no me extrañaría que fuera en el mismo sitio.

Al día siguiente, otra vez me castigaron, total, ya era rutina. Estaba él sentado en el fondo, respire hondo y  pasé para sentarme donde la primera vez. El profesor seguía sin aparecer y yo estaba con mi música puesta a tal volumen que no me enteraba de lo que pasaba a mí alrededor, pero de pronto note que algo me cogía de las tetas y empezaba a manosearlas mientras me mordía en el cuello, me estaba poniendo cachonda, había encontrado mi punto débil. Me levantó de la silla y me puso contra una mesa, seguía mordiéndome el cuello hasta que lo cogí para besarle, estaba cachonda, como siguiera así la cosa iba a acabar mal. Bajó sus manos a mi culo, estábamos pegados el uno contra el otro sin dejar de besarnos, de vez en cuando volvía a morderme el cuello y al final acabé totalmente cachonda y empecé a morderle yo a él con lo que pude observar que a él también le gustaba porque note su pene contra mí.

Llevo un condón en la mochila – me dijo eso en un susurro mientras intentaba respirar con normalidad –
Estás tardando – le contesté como pude, me costaba hablar –

Fue a su mochila, se lo puso y vino hacia mí, no tardo ni un segundo cuando me percaté de que me había quitado los pantalones, me besó y me quitó las bragas. Jugó un poco con su lengua en mí y en cuento escuchó el primer gemido empezó a metérmela, no con mucha fuerza al principio, pero cada vez me gustaba más como me lo hacía, cada vez lo notaba más dentro de mi y eso me encantaba…

Fueron pasando los días y hacíamos lo posible para que nos castigaran, siempre era por el mismo motivo, pero nos veíamos todos los días en esa sala, sin el amargado, no se como se las apañó, pero siempre nos dejaban solos y gritáramos lo que gritáramos no nos decían nada, y aunque nos lo dijeran, nosotros seguiríamos follando.

4 de mayo de 2012

Calurosa bienvenida

Era el último día de clase, por fin empezaba el verano. Cuando terminaron las clases me encontré en el mismo sitio de siempre con mi novio, nada más verlo me lancé sobre él para besarlo con fuerza, digamos que tenía un día contentillo.

Ese día me acompañó el a mi casa, insistí un poco, pero me acompañó que es lo importante, además le traía cuenta. Fuimos cogidos de la mano durante todo el camino bueno excepto cuando lo paraba en seco y me soltaba para cogerle con una mano del cuello y con la otra de la cintura para poder besarlo tanto como quisiera, él estaba un tanto sorprendido, era normal no avanzábamos ni 10 metros cuando lo volvía a parar. Casi media hora después conseguimos llegar a casa cuando normalmente tardábamos 15 minutos en llegar con alguna paradita por el camino

Una vez en la puerta no pude evitar girarme para besarle y al mismo tiempo apoyarlo contra la pared para así poder lucirme tanto como quisiera, cada vez estaba más “contenta” por así decirlo, sabía de sobra que mi padre trabajaba por la tarde porque le habían cambiado el turno por un favor que le pidieron, por lo que ya se había ido y a mi madre le faltaba hora y pico para llegar a casa, siempre llegaba para la misma hora. Cuando paré de besarle no me resistí y empecé a morderle el cuello, justo donde a él le gustaba y entonces le ofrecí pasar a mi casa aunque la verdad es que se lo dije mientras habría la puerta para entrar ya de una vez y llevarlo hacia mi habitación, estaba deseando que me quitara la camiseta y el sujetador para que jugara con mis pechos antes de bajarme los pantalones y quitarme las bragas con los dientes, se puede decir que estaba más cachonda que nunca.

Por fin estábamos en mi habitación y por lo que pude ver, el también estaba bastante contento por no decir que estaba cachondo perdido de cómo se le marcaba en el pantalón, no tardó ni un segundo en empezar a quitármelo todo hasta dejarme sin nada, es decir, desnuda aunque yo también lo había dejado a él sin nada.

Intentó mantenerme la mirada durante unos segundos, pero estaba demasiado cachonda como para soportar eso. Empecé a besarle como nunca antes, pocos segundos después me encontraba en el aire, pero literalmente me había levantado en peso para llevarme desde una punta de la habitación a la otra que era donde estaba la cama, una vez contra ella me cogió de las manos poniéndolas sobra mi cabeza para besarme tanto como el quisiera, ahí fue cuando desee más que nunca hacerlo, quería hacerlo con él, lo estaba deseando, deseaba hacerlo, nunca me había sentido tan necesitada. No parecía que fuera a parar porque dejó de besarme para mirarme, sonreír y empezar a morderme el cuello para bajar poco a poco hacia mis tetas y seguir haciendo un camino que llega hasta el ombligo, maldito camino que me vuelve loca, no hay forma de controlarlo, diría que es desesperante, pero es imposible, ese camino, me encanta, pero me encanta mucho más cuando él lo hace, nadie sabe hacerlo y pasar por los sitios justos como él lo hace.

Después de pasarse un rato jugando con mis tetas para ponerme más cachonda de lo que ya estaba y hacerme un par de veces ese camino, consiguió que perdiera el control sobre mi cuerpo y me volviera totalmente loca, entonces, bajó un poco más para empezar a jugar con mi clítoris, jugó jugó jugó y siguió jugando con el hasta que me escuchó gemir de placer, ya había conseguido que gimiera, había conseguido que tuviera un orgasmo, uno de los mejores que me había dado, pero no estaba satisfecho, quería que tuviera otro por lo que empezó a penetrarme.

Fue un poco brusco, pero hasta él mismo se dio cuenta y empezó a hacerlo con más suavidad; iba aumentando poco a poco de intensidad y yo estaba dejando de sentir mi cuerpo iba a tener el mayor orgasmo de mi vida, estaba empezando a verlo todo negro, pero el placer que sentía era increíble e imposible de expresar con palabras ya no se si estábamos haciendo el amor como una pareja normal o directamente estábamos follando con todas las letras, parecía como si nunca antes lo hubiéramos hecho como si hubiéramos descubierto otro mundo Cada vez me costaba más respirar no podía dejar de gemir me estaba dando demasiado placer, más del que podía y puedo soportar, pero aún así el no paraba y para rematar se puso a jugar otra vez con mi clítoris, y empecé a sentir aún más placer, ¿Qué me estaba pasando? Nunca antes había disfrutado tanto haciéndolo ni si quiera me imaginaba que se pudiera disfrutar tantísimo, pero así era, no se que estaba haciendo con mi clítoris, pero notaba como si me diera la corriente, ya no sabía que era lo que me pasaba, para mi que me estaba volviendo totalmente loca, pero me encantaba esa sensación.

Ya no aguantaba más y empecé a pedirle que parase, me dijo que aguantara un poco que él no se iba a quedar a medio, “¡ CÓRRETE YA!” le grité, no pude evitarlo, ese grito me salió del alma había tenido dos orgasmos ya, pero lo más impresionante es que en el último momento, antes de que él se corriera tuve otro más y justo después terminó él y se dejó caer a mi lado, estábamos agotados, nunca antes habíamos follado de esa manera, pero la verdad es que fue una buena manera de darle la bienvenida al verano ^^

2 de mayo de 2012

Lluvia de estrellas

“Mañana noche hay una lluvia de estrellas” me dijo mi madre por si quería ir a verla, ya que sabe que me encantan las estrellas y solo por eso me fui al pie de la montaña para verla con más claridad. Pero lo último que esperaba que me pasara era que él apareciera por mi derecha con una sonrisa de oreja a oreja, había venido a lo mismo que yo, pero¿Por qué a ese sitio y no a otro? Le saludé con la mano y con una media sonrisa, estaba muy sorprendida, aunque el no parecía sorprendido de haberme encontrado ahí, era como si supiera que lo estaría y sin decir ni una palabra vino y se sentó a mi lado, pero no a una pequeña distancia sino hombro con hombro, más pegado a mi que de costumbre. Eran las 04:39 de la mañana y empezó la lluvia de estrellas, era preciosa y se podía ver reflejada en nuestros ojos si nos mirábamos cosa que hacíamos con disimulo para que el otro no se diera cuenta, pero ninguno de los dos éramos tontos y sabíamos de sobra que aprovechábamos cualquier oportunidad para mirarnos.
El silencio se estaba volviendo un tanto incómodo por lo que miré el reloj con disimulo y llevábamos así casi media hora; por lo que me arme de valor y empecé a hablar:

¿Has pedido algún deseo? – Intenté que no se notara lo nerviosa que estaba, pero aún así, me tembló un poco la voz –
Claro, tenía que aprovechar, era un “ahora o nunca” – Hizo una mueca y eso me tranquilizó, no se como lo hace, pero siempre que estoy con él, consigue que me tranquilice –
¿Qué has pedido si se puede saber? – Me picó la curiosidad y no pude evitar preguntárselo –
Que no me rechaces cuando te bese – Se notaba que estaba nervioso, por primera vez desde que lo conozco le había temblado la voz –
………. – Se me abrieron los ojos de par en par, pero aún así intenté contestarle; estaba tan sorprendida que al intentar contestarle abrí la boca, pero no salió ningún sonido de ella –

Me latía el corazón más rápido que en toda mi vida, ni si quiera cuando he tenido que hacer pruebas de velocidad me ha latido tan rápido. No sabía que yo le gustaba a él, en ningún momento pensé que esto fuera recíproco, pero así era, no solo me gustaba él a mí, sino que a él también le gustaba yo, era sorprendente
No se cuanto tiempo había pasado ni nada, pero de pronto se giró sobre si, me miró fijamente y empezó a besarme con cuidado, como si no supiera si lo iban a rechazar o no, por lo que poco a poco conseguí mover mi mano y coger la suya; ahí empezó a besarme con más fuerza y con total seguridad, se había dado cuenta de que no iba a ser rechazado y tras unos segundos besándonos noté como todo mi ser estaba volando junto a esa lluvia de estrellas que había concedido mi deseo de estar con él, pero no solo cumplió mi deseo, sino también el de él