Pero cuando entrábamos de nuevo vimos un fotomatón y dijimos
de echarnos unas fotos haciendo el tonto mientras nos comíamos el helado. Empezamos con los
primeros dos euros y salieron seis fotos en las que salíamos con la cuchara en
la boca, chupando el helado, dándonos un beso, bizcos, mordiéndonos y sacando la lengua. Luego, echamos otros dos euros, pero ya no nos quedaba helado así que
empezamos a poner caras raras a más no poder y demás, pero había una
diferencia, ese día, yo me había despertado más contenta de lo normal, digamos
que era uno de estos días en los que con un poco de roce te pones cachonda y a
la mínima tienes ganas de un polvo, y eso era lo que me estaba pasando, porque con
la tontería de las fotos empezamos a desvariar y me cogió de las tetas para la última
foto, me quede alucinada, así que me vino una idea a la mente, pero en vez de
contársela, directamente se lo pregunté
Cariño, ¿Por qué no lo hacemos en el fotomatón ya que
estamos?
Se quedó a cuadros, pero como yo tenía ganas de hacerlo y no quería quedarme a dos velas empecé a besarle con fuerza, a
darle besitos por el cuello y a morderle entre besos para que se pusiera igual
de cachondo que yo, pero me contestó con lo mismo, dándome besos y mordiéndome
el cuello. Poco después me levantó la camiseta para
poder morderme las tetas. Ahí si que me puse cachonda, pero me puse aún más
cuando metió su mano entre "yo" y mis bragas para jugar un poco y quitármelo todo.
La verdad es que el hacerlo en un fotomatón tenía su morbo,
porque a la mínima nos podían pillar, más aún cuando echamos cinco euros para
que se hicieran veintipico fotos seguidas mientras lo hacíamos, pero la cosa
era que las fotos saldrían antes de que nosotros saliéramos del fotomatón, aunque
en realidad, eso nos daba igual, así que él se puso a sacar un condón para ponérselo
mientras yo le mordía el cuello. No me había dado cuenta de que se lo había
puesto ya cuando la metió dentro de mí con fuerza, no despacio y con cuidado
para no hacerme daño ni nada de eso no, la metió con fuerza con tal fuerza que
me hizo gritar, no se si de gusto o de dolor. Estaba demasiado
cachonda para saberlo, pero ahí no podía gritar no podía gemir de placer porque
sino sí que nos pillarían por lo que me tapo la boca para que no se me
escuchara y eso me puso mucho. Me dijo que le podía morder para no gritar y eso
hice, me puse a morderle la mano hasta que me empezó a doler la mandíbula de
la fuerza y porque ya no podía dar más de mi, solo quedaba que él terminara
para salir.
Al salir, cogimos las fotos y notamos que unas cuentas personas nos miraban de una manera un
tanto extraña, pero no sabíamos por qué, y no lo supimos hasta que escuchamos hablar
a un grupo de amigos de que “esos” (como ellos nos llamaban) se habían hecho
fotos haciéndolo en el fotomatón, lo que quiera decir, que más de una persona
habían visto nuestras últimas fotos :3