22 de mayo de 2012

¡Fotomatón!

Estábamos aburridos, con calor y sin saber que hacer, así que cogimos el coche y nos fuimos al centro comercial más cercano. Al menos allí no hacía calor, pero eso sí, no éramos los únicos que habíamos pensando en esa solución; todas las tiendas estaban a rebosar de gente y empezaba a ser agobiante, por lo que en vez de mirar ropa para matar el tiempo, nos fuimos a la sala de juegos y después de estar haciendo un rato el tonto casi por todos los juegos que había mientras esquivábamos a los crios pequeños y a grupos de niñatos que se creen guays por llevar la gorra de lado y decir “¿¡Qué pasah premooh¡?” decidimos ir a por un helado y volver para jugar a lo que nos faltaba antes de irnos.

Pero cuando entrábamos de nuevo vimos un fotomatón y dijimos de echarnos unas fotos haciendo el tonto mientras nos comíamos el helado. Empezamos con los primeros dos euros y salieron seis fotos en las que salíamos con la cuchara en la boca, chupando el helado, dándonos un beso, bizcos, mordiéndonos y sacando la lengua. Luego, echamos otros dos euros, pero ya no nos quedaba helado así que empezamos a poner caras raras a más no poder y demás, pero había una diferencia, ese día, yo me había despertado más contenta de lo normal, digamos que era uno de estos días en los que con un poco de roce te pones cachonda y a la mínima tienes ganas de un polvo, y eso era lo que me estaba pasando, porque con la tontería de las fotos empezamos a desvariar y me cogió de las tetas para la última foto, me quede alucinada, así que me vino una idea a la mente, pero en vez de contársela, directamente se lo pregunté

Cariño, ¿Por qué no lo hacemos en el fotomatón ya que estamos?

Se quedó a cuadros, pero como yo tenía ganas de hacerlo y no quería quedarme a dos velas empecé a besarle con fuerza, a darle besitos por el cuello y a morderle entre besos para que se pusiera igual de cachondo que yo, pero me contestó con lo mismo, dándome besos y mordiéndome el cuello. Poco después me levantó la camiseta para poder morderme las tetas. Ahí si que me puse cachonda, pero me puse aún más cuando metió su mano entre "yo" y mis bragas para jugar un poco y quitármelo todo.

La verdad es que el hacerlo en un fotomatón tenía su morbo, porque a la mínima nos podían pillar, más aún cuando echamos cinco euros para que se hicieran veintipico fotos seguidas mientras lo hacíamos, pero la cosa era que las fotos saldrían antes de que nosotros saliéramos del fotomatón, aunque en realidad, eso nos daba igual, así que él se puso a sacar un condón para ponérselo mientras yo le mordía el cuello. No me había dado cuenta de que se lo había puesto ya cuando la metió dentro de mí con fuerza, no despacio y con cuidado para no hacerme daño ni nada de eso no, la metió con fuerza con tal fuerza que me hizo gritar, no se si de gusto o de dolor. Estaba demasiado cachonda para saberlo, pero ahí no podía gritar no podía gemir de placer porque sino sí que nos pillarían por lo que me tapo la boca para que no se me escuchara y eso me puso mucho. Me dijo que le podía morder para no gritar y eso hice, me puse a morderle la mano hasta que me empezó a doler la mandíbula de la fuerza y porque ya no podía dar más de mi, solo quedaba que él terminara para salir.

Al salir, cogimos las fotos y notamos que unas cuentas personas nos miraban de una manera un tanto extraña, pero no sabíamos por qué, y no lo supimos hasta que escuchamos hablar a un grupo de amigos de que “esos” (como ellos nos llamaban) se habían hecho fotos haciéndolo en el fotomatón, lo que quiera decir, que más de una persona habían visto nuestras últimas fotos :3