2 de mayo de 2012

Lluvia de estrellas

“Mañana noche hay una lluvia de estrellas” me dijo mi madre por si quería ir a verla, ya que sabe que me encantan las estrellas y solo por eso me fui al pie de la montaña para verla con más claridad. Pero lo último que esperaba que me pasara era que él apareciera por mi derecha con una sonrisa de oreja a oreja, había venido a lo mismo que yo, pero¿Por qué a ese sitio y no a otro? Le saludé con la mano y con una media sonrisa, estaba muy sorprendida, aunque el no parecía sorprendido de haberme encontrado ahí, era como si supiera que lo estaría y sin decir ni una palabra vino y se sentó a mi lado, pero no a una pequeña distancia sino hombro con hombro, más pegado a mi que de costumbre. Eran las 04:39 de la mañana y empezó la lluvia de estrellas, era preciosa y se podía ver reflejada en nuestros ojos si nos mirábamos cosa que hacíamos con disimulo para que el otro no se diera cuenta, pero ninguno de los dos éramos tontos y sabíamos de sobra que aprovechábamos cualquier oportunidad para mirarnos.
El silencio se estaba volviendo un tanto incómodo por lo que miré el reloj con disimulo y llevábamos así casi media hora; por lo que me arme de valor y empecé a hablar:

¿Has pedido algún deseo? – Intenté que no se notara lo nerviosa que estaba, pero aún así, me tembló un poco la voz –
Claro, tenía que aprovechar, era un “ahora o nunca” – Hizo una mueca y eso me tranquilizó, no se como lo hace, pero siempre que estoy con él, consigue que me tranquilice –
¿Qué has pedido si se puede saber? – Me picó la curiosidad y no pude evitar preguntárselo –
Que no me rechaces cuando te bese – Se notaba que estaba nervioso, por primera vez desde que lo conozco le había temblado la voz –
………. – Se me abrieron los ojos de par en par, pero aún así intenté contestarle; estaba tan sorprendida que al intentar contestarle abrí la boca, pero no salió ningún sonido de ella –

Me latía el corazón más rápido que en toda mi vida, ni si quiera cuando he tenido que hacer pruebas de velocidad me ha latido tan rápido. No sabía que yo le gustaba a él, en ningún momento pensé que esto fuera recíproco, pero así era, no solo me gustaba él a mí, sino que a él también le gustaba yo, era sorprendente
No se cuanto tiempo había pasado ni nada, pero de pronto se giró sobre si, me miró fijamente y empezó a besarme con cuidado, como si no supiera si lo iban a rechazar o no, por lo que poco a poco conseguí mover mi mano y coger la suya; ahí empezó a besarme con más fuerza y con total seguridad, se había dado cuenta de que no iba a ser rechazado y tras unos segundos besándonos noté como todo mi ser estaba volando junto a esa lluvia de estrellas que había concedido mi deseo de estar con él, pero no solo cumplió mi deseo, sino también el de él