Me probé el primer sujetador y no nos desagrado a ninguno, aunque
no era de los que solía llevar, así que me probé el segundo; éste nos gusto
mucho más a los dos, pero como él era un tanto pervertido para asegurarse de
que le gustaba a él tanto como a mí me cogió de las tetas, pero lo último que
me esperaba era que de la sorpresa se me torciera un poco el pie y acabar de
cara a la pared con él apoyado contra mí, sin soltarme de las tetas. Mi cuello
quedó totalmente a la vista y cerca de su boca, tan cerca que notaba como
respiraba, intenté controlarme porque entre que notaba su respiración en mi
cuello y me masajeaba las tetas me estaba poniendo cachonda y tenía ganas de
hacerlo.
La cosa estaba aumentando, su mano derecha se estaba
deslizando por mi barriga hasta llegar al borde de mis pantalones, pero no se
paró ahí, siguió bajando para ponerse a jugar, pero no le dejé, no estaba yo
para jueguecitos, estaba para hacerlo y me daba exactamente igual que fuera en
un probador, así que me gire y empecé a besarle. Al poco paré, pero solo para
decirle que quería hacerlo y preguntarle si tenía un condón, tuvimos suerte,
llevaba uno en la cartera por si a caso lo hacíamos fuera de casa (sabía que
había terminado con la regla y él también tenía ganas de hacerlo).
Se puso el condón y empezó a metérmela. Que gusto, por fin,
después de una semana lo estaba volviendo a hacer, necesitaba hacerlo, me lo
pedía el cuerpo, esa semana siempre lo pasaba muy mal, estaba acostumbrada a
hacerlo día si y día también. Nos habíamos juntado dos amantes del sexo, nunca
poníamos pegas para hacerlo, si teníamos ganas lo hacíamos y sino, se jugaba un
poco y entraban ganas, pero raro era si no lo hacíamos todos los días ;D