Eran las nueve de la noche y venía a recogerme a las doce,
así que tenía tiempo de sobra para arreglarme; así que cene y me duché tranquilamente.
Al salir de la ducha me puse un culot y un sujetador negro de encaje y un vestido
negro de lo más ajustado y corto con unos tacones negros de aguja, y para
rematar unos labios rojos pasión que dijeran por si solos lo que iba buscando.
Una vez vinieron a por
mi nos fuimos a la discoteca, pero antes de entrar bebimos un poco (bastante),
lo suficiente para ponernos contentos, porque dentro todo estaba muy caro (y lo
sigue estando) por lo que solo nos tomábamos la consumición. Cuando entramos me
fui al centro de la pista a bailar a darlo todo, no tenía ganas de andarme con
rodeos así que me puse a zorrear un rato, mientras como el que no quería la
cosa sacaba tetas, hacia miraditas y demás hasta que picara alguno de los tíos
que me rodeaban.
Cuando uno de ellos se acercaba para cogerme de la cintura y
bailar pegado a mi, deje de moverme y me dirigí a la barra mientras contoneaba
el culo para pedirme un cubata y a la vuelta fijarme bien en si este chico merecía
la pena o no, pero lo último que me esperaba era que al girarme él estuviera a
medio metro de distancia de mí y me dijera
A mí no me puedes dejar así como así, guapa.
Pero, ¿Quién coño se cree que es este tío? Entre que de
cuerpo no estaba para tirar muchos cohetes, para acostarme con él, le tendría
que poner una bolsa en la cabeza. Así que lo único que hice fue reírle la
gracia e irme a bailar otra vez, pero el muy pesado vino detrás e intento
bailar conmigo, pero como yo no quería empecé a dar vueltas para perderlo de
vista, pero me seguía por lo que me puse a buscar una cara bonita que estuviera
sola y en cuanto la encontré me acerqué sin dudarlo lo cogí del cuello y le besé,
cuando terminé de besarle vi que el otro tío seguía mirando, así que me acerqué
al oído del guapo y le dije
Perdona que te haya besado así de la nada, pero es que ese tío
no dejaba de seguirme
No pasa nada – me dijo mientras me volvía a besar –
No tienes porque besarme, ¿Lo sabes, verdad?
Lo se, pero ya que estoy me aprovecho, además, tendrás que
recompensarme por esto ¿no crees? – me sonrió como un capullo, pero con las
mismas me mordió el cuello –
Y… ¿Cómo quieres que te lo recompense? – le dije mientras me
mordía el labio y me acercaba a su cuello para devolverle el mordisco –
Haciéndolo, ¿Te parece bien?
Me parece estupendo, así que ¿Dónde y cuándo?
Aquí y ahora en el servicio
Ya no le contesté, directamente le besé y él me dio media
vuelta mientras me cogía de la cintura para dirigirme hacia los servicios, una
vez llegamos cerró la puerta con llave, pero aún así me puso contra ella. Empezó
a besarme con fuerza y a morderme el cuello, cosa que yo también le hacía a él,
cuando me di cuenta de que me había quitado el culot fue porque me dijo que era
muy bonito, porque lo hizo con tanto cuidado que ni si quiera me enteré de
cuando me lo había bajado para quitármelo hasta que no me dijo eso y lo note en
los tobillos, así que como el que no quiso la cosa saqué un pie y luego levanté
el otro hacía mí para terminar de quitármelo y guardarlo en el bolso, mientras
yo lo guardaba, el se puso el condón y una vez terminamos ambos; me levantó en
peso, me apoyó contra el lavabo y empezó
a metérmela hasta el fondo.
Una vez terminamos ya me podía ir contenta a casa, porque
había conseguido todo lo que quería, así que busque a mis amigos y les dije de
irnos a casa o a otro sitio (si me decían de irnos a otro sitio, buscaría a
otro tío para hacerlo de nuevo), dijeron que era temprano y en verdad tenían
razón, así que nos fuimos a otra discoteca, pero antes de entrar nos volvimos a
beber algún cubata. La única diferencia era, que en esta nada más entrar me fui
en busca del más guapo.